De Asia a Nueva España: la fusión de culturas en las lacas

Oriente, lugar de leyendas y mitos para los europeos que se lanzaron al mar a la conquista de esos territorios aún inexplorados. Desde Alejandro Magno, pasando por Marco Polo, Colón y Magallanes, todos ellos tuvieron el objetivo de buscar nuevas rutas hacia Oriente, naciendo así la conocida como Ruta de la Seda, que estableció una conexión entre Occidente y Oriente, y que se mantendrá en el tiempo, circulando por ella productos como la seda, la porcelana, especias, y el que hoy nos atañe, las lacas.

Su origen es natural, pues procede de la resina del árbol de la laca, y el proceso consiste en la colocación sucesiva de capas de este material sobre un soporte, sea este madera, cuero, papel, etc. Las lacas son oriundas de China y Japón, pero esta larga tradición acabó con el tiempo siendo imitada en toda Asia, y, posteriormente, por Europa e Hispanoamérica, siendo las zonas pioneras, históricamente, Italia, Portugal y España. Dentro del ambiente comercial la presencia española en Filipinas hizo posible que España y sus diversos reinos tuvieran también su propia vía independiente de la del resto de Occidente, pero por el Océano Pacífico, cruzando la Nueva España de Acapulco a Veracruz y de ahí a la Península Ibérica. Al convertirse Nueva España en uno de los puntos de la ruta española, veremos una fusión de la influencia asiática con la novohispana, que dará lugar a la aparición de piezas de asombrosa asimilación cultural. De hecho, la laca de este territorio constituye una de las manifestaciones artísticas más características y ricas del continente americano y “maque” es el término que se utiliza en la actualidad para nombrarlas, pues al parecer, deriva del japonés maki-e, la cual es una técnica de decoración de laqueado japonés.

Aunque Nueva España fue un importante foco, encontraremos la producción de lacas en otros lugares como Perú y Colombia. Aun así, a partir del siglo XVIII a la influencia hispana en Nueva España se le suman la procedente de otros territorios europeos debido al inicio del comercio con Inglaterra en 1700 por concesión de la Corona española mediante la Compañía de Indias inglesa, provocando que durante esta centuria el influjo oriental de las lacas mexicanas pasarán por un tamiz europeo.

Las lacas mexicanas fueron aplicadas originalmente a utensilios domésticos, como jícaras, toles y guajes, pero con la llegada de los españoles también llegaron sus estilos, corrientes, y nuevos soportes, principalmente mobiliario, como relojes de pie y escritorios. Aunque sin duda el objeto más característico de la laca mexica serán los biombos, pues desde el inicio de los contactos comerciales entre Asia y América, estos fueron muy apreciados por los sucesivos virreyes que gobernaron Nueva España. En estos biombos, los artesanos novohispanos supieron plasmar un estilo propio que fue mostrando de manera gradual una iconografía nueva que les alejaba de los modelos asiáticos, pudiendo distinguir dos grupos, los denominados como “achinados” que muestran una relación más directa con la influencia asiática, y otros cuya temática estaba más en consonancia con la tradición occidental, pero que conservarán esa inspiración oriental que queda reflejado a través de nubes de oro y aves fénix. Convirtiéndose, por tanto, en composiciones narrativas que lograron desarrollar un lenguaje particular, que ampliaba la información proporcionada por los ejemplares venidos desde Asia.

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