La trilogía de “Trois Couleurs”, Kieślowski, 1990

En esta trilogía, Kieslowski plasma los tres colores de la bandera francesa en sus tres películas. Cada una de ellas hace referencia a algo en particular. “Bleu” hace alusión a la libertad, “Blanc” a la igualdad, y “Rouge” a la fraternidad. Muestra como cada una de las tres interactúan y cómo afectan de diferentes maneras en el desarrollo de los individuos.

Kieslowski plantea tópicos posmodernos, el azar y el destino se repiten constantemente a lo largo de las tres películas. Muestra cuánto puede llegar a influir el individuo en su propio destino, y en el caso de “Bleu” plantea cuanta libertad posee el individuo para crear o cambiar su propio destino.

“Trois Couleurs: Bleu”

En esta película, la primera de la trilogía, el color azul predomina tanto en la imagen como a nivel emocional del personaje principal, Julie. Se presenta en la escenografía, en el attrezzo y en el vestuario. Es lo que genera el clima de la escena y está acompañado de la música.

Se utilizan muchos planos detalle para mostrar y dar importancia a ciertos objetos, como por ejemplo la taza de café con el cubo de azúcar, y objetos que reflejan. A su vez, utiliza muchos paneos (paneos abruptos que terminan en planos detalle), travellings (IN y OUT) y zoom (IN y OUT) para generar un cierto dinamismo en el film.

En ciertas escenas de la película, se recurre a movimientos con cámara en mano, como planos detalle y planos secuencia (principalmente de Julie), con el propósito de dar una sensación de tensión.

Queda bastante claro que no es necesario recurrir tanto al diálogo, ya que la mayoría de los primeros planos y planos medios están bien reforzados y son uniformes en términos de actuación. Por otro lado, se utilizan muchos planos desde el punto de vista del personaje de Julie. Se emplean muchos planos secuencias, los cuales son largos pero se sostienen con su gran actuación.

Existen escenas en particular en donde se juega mucho con el foco y el fuera de foco, con el color azul y la profundidad de campo, especialmente en la escena donde Julie y Olivier están terminando la obra de Patrice, la cual es reforzada con la música.

Con respecto al sonido, a lo largo de toda la película se utilizan muchos sonidos fuera de cuadro, como por ejemplo en planos secuencias y en planos – contra planos.

El sonido extradiegético, la música, es usado en escenas con un propósito en particular, es decir, en escenas que se relacionan directamente con Julie, con su estado emocional y mental. Cuando no se recurre a la música, se utilizan sonidos puntuales, ya sean propios de los personajes, de objetos o de ambiente.

Se hace referencia a un cine metafísico debido a la relación entre la música y el tacto, y cómo se logra transmitir a través de la imagen.

La música actúa como guía que nos lleva a ponernos en el lugar de Julie, escuchar lo que ella escucha, adentrarnos en su mente. En la mayoría de las escenas donde hay música también está presente el color azul, están unidos, como por ejemplo las escenas de la piscina y del nuevo apartamento de ella donde aparece el objeto de cristales azules. La música simboliza la vida que dejó atrás luego del accidente, existe un estado de negación por parte de ella, intenta escapar del dolor pero no puede, ya que la música siempre encuentra la forma de volver y aparecer en su mente.

Durante toda la película se emplean cortes, los cuales suelen ser abruptos, y fundidos a negro. En ciertas ocasiones, estos fundidos son acompañados por la música, y nuevamente hacen referencia al estado de Julie.

Mediante gestos e indicaciones particulares de actuación, la actriz principal logra expresar muchísimo sin necesidad del diálogo. Para ello, se utiliza mucho la cámara en mano con paneos y primeros planos cerrados.

En términos de arte, el vestuario de Julie es de colores oscuros (negro y azul). En ciertas escenas, se utilizan ciertas cosas que hacen referencias a otras; tienen un significado, ya sea literal o metafórico. Como por ejemplo, la rata y sus crías que Julie encuentra en su apartamento se conectan con los niños de la piscina que llegan cuando está ella.

La escena final es un plano secuencia de aproximadamente cinco o seis minutos, y en ella se muestra y se conecta a todos los personajes de la película mediante travellings hacia el negro. La secuencia comienza con Julie apoyando su mano sobre la partitura, allí comienza la música y acaba cuando termina el plano secuencia. La película termina con un primer plano de Julie con composiciones del color azul, que dan la impresión de que la opaca, y miradas a través de cristales y reflejos.

En la escena final, Kieslowski deja en claro que la libertad absoluta no existe, todos los personajes de la secuencia final se encuentran atrapados al igual que Julie (en el caso de Julie, se transmite claramente esa idea con ella manteniendo relaciones sexuales con Olivier encerrada en una especie de caja de vidrio), por lo tanto la libertad está condicionada para todos.

“Trois Couleurs: Rouge”

En la última película de la trilogía, se utilizan los mismos recursos que en las anteriores (paneos rápidos, sonidos fuera de cuadro, planos secuencias largos, movimientos de cámara en mano en situaciones particulares, etc.), pero se destacan ciertas cosas, como por ejemplo los planos detalle de vidrios y cristales rotos, y el uso de travellings al comienzo de la película.

Al comienzo de la película se plantean varios planos en los cuales mediante travellings IN se muestran cables telefónicos y el camino que estos recorren en una llamada. Aquí, se expresa la falta de comunicación en plena era de comunicaciones  y comienzos importantes del desarrollo de la tecnología. Es una contradicción acertada por parte del director que demuestra como a pesar de tener cada vez más nuevas tecnologías que nos mantienen más “comunicados”, nos alejamos cada vez más del verdadero concepto de comunicación.

Plantea el relativismo de la verdad (tópico posmoderno) en el personaje del juez jubilado. Este no sabe diferenciar entre el bien y el mal, por lo tanto crea su propio concepto de lo que él cree que es verdad en su casa, la cual está representada como una especie de jaula. En esta “jaula”, el personaje siempre se encuentra enmarcado.  

Mediante planos secuencia se conectan indirectamente las situaciones de los personajes Valentine y Auguste. Pero no es hasta la escena final de la película que se conectan directamente. En esta escena final se conectan también todos los personajes principales de las tres películas, lo que da a entender ese sentido de fraternidad que se quiere mostrar.

A lo largo de la película, se presentan pistas que nos dan a entender que Auguste y el juez jubilado son la misma persona, metafóricamente hablando. Eso explica la conexión indirecta entre las situaciones de Valentine y Auguste hasta el final de la película, y la relación entre el juez jubilado y Valentine.

En una escena muy importante del film ocurre una transformación entre los personajes de Valentine y el juez, mediante una luz, representada claramente en imagen (deslumbramiento). Luego de este deslumbramiento, hay un cambio en el guión y en los personajes. Hay un acto comunicativo de fraternidad y solidaridad cuando Valentine le dice algo al juez que él no sabe (quien parecía que lo sabía todo). La música en esta escena no está presente hasta el momento en que ella comienza a decirle lo que él no sabe, allí comienza la música.

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