Rafael Bennett y el arte como herramienta de transformación social

“Soy brasileño y no desisto jamás” es un dicho popular en las tierras verdes y amarillas, pero después de más de 450 mil muertes durante la pandemia de COVID-19 y dos años y medio de un gobierno negacionista, no es difícil encontrar a un brasileño sin esperanza de un futuro mejor. A un año de las elecciones presidenciales, se hace más que necesario discutir política: es imprescindible.  Así siendo, ¿se puede movilizar a una población que, descontenta y con un fuerte sentimiento de impotencia, no ve sentido en luchar por sus derechos? Para hablar sobre el asunto, he invitado al cantautor, intérprete, filósofo y emprendedor cultural brasileño, Rafael Bennett.

Bennett cree que el arte es un instrumento cambiante de la realidad, en la educación emancipadora como fuente de distribución de riquezas y construcción de un ‘buen vivir’ global. El brasileño rechaza la idea de un futuro trágico, pero afirma que “el presente es tenebroso”. El post pandemia, según él, será un período de mucho trabajo en su país, “casi como un posguerra” porque Brasil deberá ser reconstruido después de un gobierno “inepto, tonto y con rasgos neofascistas muy claros”, pero a la vez, piensa que todos recibirán la vacuna y que el próximo gobierno brasileño será progresista. 

Rafael piensa que el arte tiene el papel de “elevar y fortalecer la mente y el espíritu, casi como un remedio”, pero que necesita de un carácter político para movilizar las luchas sociales. Observa que en Brasil, se ha asumido un compromiso social y político no solamente en la música como también en las artes visuales. “Desde memes y videos esclarecedores y nada inofensivos hasta pinturas y carteles anti-Bolsonaro pegados a las paredes de los edificios de las capitales del país”, de acuerdo a Bennett, el arte asumió su posición como transformadora social al lado de la prensa brasileña que está haciendo un trabajo esencial para difundir informaciones sobre la ineficiencia gubernamental.

Cuándo le pregunto sobre el papel de los artistas como productores de esperanza, Bennett dice que ha aprendido “con Espinoza y André Comte-Sponville en su filosofía de la desesperación que necesitamos ser menos dependientes de la esperanza como expectativa, necesitamos conocer más y creer un poco menos; agir un poco más y esperar un poco menos; y, sobretodo, llevar el amor como nuestra fuerza motriz”. El cantante afirma que esperamos todo aquello que no podemos realizar, es decir, más que tener esperanza, se debe asumir la responsabilidad ciudadana para producir cambios sociales. Cree que se necesita incentivar “el pensamiento crítico, la conciencia política y la resistencia” que va a impulsar a un resultado diferente en las elecciones de octubre de 2022.

Y si el arte es una herramienta transformadora, Bennett se propone a ser una agente de la transformación. A través de su talento y pensamiento crítico, el cantautor está “componiendo en silencio y sin apuro” dos álbumes y un libro compuesto de cartas al futuro que, según él mismo, será mejor.

Para conocer el trabajo de Rafael Bennett, podéis seguirlo en Instagram y Facebook.

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