La mujer en la literatura gótica. Emily Brönte y Wuthering Heights

No pretendo realizar un análisis minucioso del enorme aporte de las mujeres a la literatura gótica. Pensar en estas mujeres, y principalmente en la época en la que se desarrollaron como autoras, me produce una gran admiración.

Acosadas por demonios y fantasmas,  empujadas por la sociedad a matrimonios que, en la mayoría  de los casos, carecían de la más mínima pasión, las mujeres de la literatura gótica  lograron acoger los miedos de todas las damas esclavizadas por la sociedad y las buenas costumbres.

Desde el principio la literatura gótica fue una literatura prohibida. Solamente los hombres podían leerla abiertamente, sin disimulo, mientras que las mujeres accedían a ella de forma privada, clandestina, leyendo al amparo de la noche, a la luz de las velas, cuando el mundo y sus reglas dormían. La novela gótica nunca fue un vehículo femenino, aunque permitió que la mujer expresara simbólicamente las presiones sociales y familiares a las que estaba sometida. El mayor aporte de la mujer a la literatura gótica es su emancipación. Escriben con el corazón, desde el sentimiento que busca expandirse y manifestarse. Sus autoras, lejos de desprenderse del sentimiento, lloran junto a sus heroínas, se desgarran en cada capítulo, convirtiéndose en el alma y la sangre del género gótico.

Una de estas autoras fue Emily Brontë y su novela gótica Wuthering Heights.

  • El gran pensamiento de mi vida es él. Si todo desapareciera y él quedara, yo seguiría existiendo y si todo quedara y él desapareciera, yo no podría vivir.

Emily Brontë escribió esta única novela en 1847 y fue publicada bajo el pseudónimo de Ellis Bell. La trama de Wuthering Heights puede definirse como una de las más tormentosas de la literatura romántica, la historia de amor entre Catherine y Heathcliff.

Las relaciones entre sus personajes están cruzadas por la venganza, la pasión, la lucha entre el bien y el mal, como si se hallaran en un lugar embrujado o perturbado clínicamente. Heathcliff, ha pasado a la historia de la literatura como uno de los grandes personajes románticos atormentados, mezcla de poesía y odio. A pesar de esto, de su carácter cruel y vengativo, Heathcliff no es tampoco un villano gótico. Su crueldad está hecha de humillaciones y falta de cariño y por eso, puede ser comprendida. Catherine, alejada casi completamente de la víctima gótica, es incluso más egoísta y ambiciosa que el propio Heathcliff. Por esa ambición llega a renunciar al amor que siente por él y se entrega a un matrimonio rico pero carente de amor.

Los sucesos se desarrollan en la localidad de Yorkshire, la cual toma un aspecto oscuro, pasional y escabroso. El mismo nombre de la casa, «Wuthering Heights», nos previene sobre el carácter tormentoso de los hechos que allí se desarrollan.

También podemos encontrar el elemento fantástico: la vida después de la muerte. El espectro de Catherine vaga durante años impulsado, tal vez, por la pérdida de Heathcliff. Pero al fin, cuando ambos espíritus logran reunirse, renace la esperanza de cierto reposo en las palabras de John Lockwood:

  • Me detuve un rato alrededor de esas tumbas, bajo el cielo benigno. Miré las mariposas que revoloteaban; escuché la brisa ligera que agitaba las hierbas y me pregunté cómo podría alguien imaginar que los que dormían en esa tierra tranquila tuviesen un sueño agitado.

La novela es la obra de una mujer joven que extrajo únicamente de sí misma la inspiración; está colocada en un plano poético donde alternan la ingenuidad y una extraordinaria intuición. El análisis del alma de Heathcliff, hombre fatal, es ingenuo, especialmente en algunos aspectos de su excesiva malignidad; pero al mismo tiempo el personaje tiene un poderoso relieve y una verdad poética, porque la escritora lo conoce y lo vive tan íntimamente como sólo se conocen y viven las criaturas de nuestros sueños.

De esta mezcla de ingenuidad y de agudeza intuitiva deriva el doble aspecto del mundo imaginario, embrujado y de sorprendente verdad, que hace del libro una obra fantástica y humana al mismo tiempo.

Comentar el paralelismo que encuentro entre Emily Brontë y otra gran autora que ha dejado su huella en la literatura fantástica: Mary W. Shelley. Mujeres desgraciadas, mujeres de su época, aunque amantes de la vida, cuya producción literaria es escasa pero que hallaron el camino necesario a la inspiración para con una única novela, transmitir mensajes plenos de fuerza y rabia. Curiosamente, una rabia expresada a través de dos personajes masculinos que se cuentan entre los antológicos para la causa. Tanto Heathcliff como Victor Frankenstein son caracteres únicos que monopolizan sus vidas y atormentan las de sus seres queridos; hombres que han puesto su alma al borde del abismo y de la moral humanas, estando a punto de arrojarse al vacío.

Deje su comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here