Pasaporte COVID en la UE

La semana pasada se hizo pública la puesta en marcha del “pasaporte COVID” mediante el cual aquellos ciudadanos que ya estén vacunados tendrán más facilidades para viajar por el territorio europeo. Este anuncio coincide con el inicio de la campaña de verano y de los desplazamientos por vacaciones.

Según la UE, el “pasaporte COVID” evitara las cuarentenas a aquellos ciudadanos que ya estén vacunados, así como la aceleración de los trámites para entrar en otro país. Los países que se han adherido ya son: Bulgaria, Rep. Checa, Dinamarca, Alemania, Grecia, Polonia y Croacia. La adhesión de estos países no es casual, la mayoría de ellos tienen una economía con una fuerte presencia del sector turístico, sector que se ha visto muy afectado por la pandemia.

Esta medida no supone una discriminación, la Comisión Europea ha explicado que no se va a restringir el derecho fundamental de libre circulación, sino que se va a acelerar. Este pasaporte servirá tanto a países miembros de la Unión Europea como a países del espacio Schengen.

El anuncio de este pasaporte y la proximidad de la época estival no son mera coincidencia, debemos salvar la campaña de verano a toda costa. Pero las implicaciones que esto conlleva son aún mayores que la de reflotar el sector turístico de Europa. A nivel derechos fundamentales si bien la Comisión Europea aclaró que no habrá ningún problema en viajar sin estar vacunado y que por lo tanto el “pasaporte COVID” no supondrá una causa de discriminación, ¿no son los países con un mayor poder económico aquellos que han podido administrar más vacunas?  La posibilidad de viajar y de hacer efectivo un derecho fundamental se basará en el país de procedencia del viajero.

A nivel económico se está perpetuando por parte de las instituciones europeas y estatales el desarrollo de un sector precario. La pandemia nos ha demostrado que el sector servicios y especialmente el turístico es un sector muy volátil. Esto va unido a la precariedad de los trabajadores del sector, en los que los derechos laborales en época estival difícilmente son respetados.

La Unión Europea y sus europarlamentarios deben mirar por el bien común de los estados miembros, si bien el “pasaporte COVID” va a ayudar a aquellos países con un gran flujo de turistas este tipo de economías son muy volátiles y no es acertado fomentarlas. Desde la UE se está reforzando la idea de que hay dos tipos de países, los que disfrutan de las vacaciones y aquellos que sin los turistas no podrían subsistir. Esto se refleja en la apertura al espacio Schengen del “pasaporte COVID”, no se pueden perder a los turistas ingleses que son una fuente de ingresos muy importante para ciertos países de la Unión.

La crisis sanitaria ha causado muchos problemas a nivel mundial pero también nos ha brindado nuevas oportunidades y los países de la Unión Europea las están desaprovechando. Es el momento de cambiar los modelos económicos: invertir más en la industria y sectores primarios y relegar el sector terciario y servicios a un segundo plano. Son diversos los países que se han visto con el agua al cuello a causa de las restricciones del turismo y de la movilidad, mientras que aquellos en los que su economía se basa en la industria se han visto menos afectados por la crisis.

Es necesario preocuparse por el bienestar de los ciudadanos de la Unión y de las economías de sus miembros, pero debemos aprovechar la oportunidad y fomentar una economía sostenible, circular e innovadora.

Deje su comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here