Només la mar ens parlarà d’amor, de Joan Pla

ATENCIÓN: CONTIENE SPOILERS DE LA TRAMA.

Novela romántica juvenil que me trae recuerdos de mi época de instituto, pues me leí tanto este libro con su antecesor en 3ºESO con exámenes de lectura incluidos en la asignatura de Valenciano. En su día me gustó mucho esta bilogía quitando un par de detalles, pero años después tengo muchos sentimientos encontrados hacia ambas entregas, más especialmente en ésta.


Por un lado, en su momento compartí y en cierto modo todavía comparto ciertas ideas que se plasman aquí, como los adultos que no entienden y reprimen las inquietudes de sus hijos jóvenes sin ponerse en su lugar ni comprenderles o los matrimonios que caen en una monotonía tan grande que sobreponen el dinero y el trabajo por encima del amor hacia su cónyuge y su familia, cosa que también acaba siendo tóxica y perjudicial si no se sabe equilibrar ambas partes. Un ejemplo de escena que me gustó mucho en este sentido es cuando los abuelos paternos de Sergi le piden perdón por haberse opuesto tan duramente a la relación que tuvieron sus padres. El simple hecho de que ciertas personas, en este caso tus padres, sean mayores que tú, no significa que siempre tengan absolutamente toda la razón con respecto a los hijos y se pueden equivocar perfectamente. Sin embargo, la trama de Només la mar ens parlarà d’amor cae en tantos clichés y tópicos repetitivos que hasta te resulta falsa y artificial la forma en que te plantea todas estas cuestiones.

La historia de amor en sí misma es del estilo, como yo suelo decir, montaña rusa, algo que también ocurre en Mor una vida, es trenca un amor: infancia tierna, descubrimiento morboso del sexo y luego romance cursi. Es decir, un ritmo inconstante de sube y baja en la intensidad del carácter del amor. Se descubre el aspecto sexual mediante masturbaciones, menstruaciones y medidas de entrepiernas (peor aún, con visionado de pornografía en la adolescencia) y luego cambia drásticamente al dramatismo y la rebeldía de Romeo y Julieta. Me encantan las historias románticas, pero la evolución de éstas tienen que tener un desarrollo más elaborado y concienciado, aparte de que las acciones para defender la relación han de estar lo suficientemente justificadas. Hay un capítulo en donde Laura habla con la directora de su internado religioso acerca de su romance con Sergi y cuando la segunda le advierte de no precipitarse y tomarse las cosas con más calma, la primera alega que quiere aprovechar el tener el color rosa de esos instantes. Aunque en cierta forma comprendo que se quiera disfrutar de lo bonito que es el enamoramiento al principio, éste no se ha de tomar a la ligera si queremos que la relación prospere a largo plazo. De lo contrario, el dejarse llevar por la excesiva pasión del inicio es lo que termina saboteando y desgastando la pareja en poco tiempo. Otro de los métodos que emplea Laura para presionar a su entorno para que acepte su noviazgo con Sergi es suspender aposta todas sus asignaturas de la escuela. Esta táctica, tanto en mi adolescencia como ahora, me parece infantil y caprichosa, o por lo menos no es lo que haría un enamorado mentalmente maduro.

La cuestión histórica, económica y sociocultural de la novela, ambientada en los últimos años del franquismo, la Transición y los primeros años de la democracia; tampoco se libra de estos clichés. Ricos contra pobres; los religiosos de la Iglesia son los malos malísimos; los de derechas son los fachas pijos, autoritarios y corruptos y los de izquierdas son los pobrecitos mártires que defienden la verdadera justicia. De hecho, es tal la propaganda partidista que le hacen en el libro a la izquierda que hasta cae en errores históricos: en Només la mar… cuentan que al anunciarse la muerte del dictador Francisco Franco, la familia de Sergi, fervientes sindicalistas progresistas, lo celebraron brindando con cava y champán. Nada más lejos de la realidad: tras el fallecimiento de Franco, la sociedad española aún permanecía en vilo porque no sabían con certeza lo que iba a pasar después, pues los ciudadanos seguían preocupados ante la posibilidad de que el régimen continuara a través de los hombres de confianza del dictador y su deceso no era ninguna garantía segura de apertura a la democracia. Como pruebas de ello tenemos casos recientes como el del chavismo de Venezuela o el castrismo de Cuba: la democracia nunca llegó a estos países tras las muertes de Hugo Chávez y Fidel Castro y en el momento en que éstas ocurrieron, los contrarios a sus políticas, tanto residentes como exiliados, siguieron preocupándose ante el escaso o nulo aperturismo del gobierno y la continua represión a través de sus partidarios.

En su afán por las concepciones progresistas, Només la mar… desecha el Paraíso eterno cristiano sustituyéndolo por el Carpe diem de vivir el presente intensamente y Maria, la madre de Sergi, plantea una boda como simplemente Testificar públicamente que amas a tu pareja. Siento comunicar que si no sabes dar a cada afirmación el verdadero lugar que les corresponde, también cometes equivocaciones importantes: el corazón es un órgano que está sujeto a cambios repentinos y no saber medir las consecuencias de tus actos te acaba repercutiendo negativamente en el futuro, y el matrimonio no es solo lo bonito de la ceremonia y el romanticismo de la relación sino adquirir un compromiso muy serio que abarca muchísimas más áreas en tu vida de las que tienes que responsabilizar. Por mentalidades conformistas como la de la madre de Sergi, España es actualmente uno de los países con la tasa más alta en rupturas, separaciones y divorcios. Maria es superficial hasta para hablarle a su hijo sobre sexo, pues se limita a asegurarle que cualquier pareja sentimental que empieza a convivir tiene que hacer el amor a la primera de cambio y que Sergi ya lo entenderá cuando se enamore, dando por hecho que todos siguen exactamente ese mismo patrón y como si no existiese factor más determinante que el del instinto corporal.

Paradójicamente, Joan Pla hace énfasis en su crítica a las instituciones eclesiásticas al no apuntar Maria a su hijo a clases de Religión en el colegio pero sin darse cuenta ha promovido un principio que es sagrado para los que son conservadores: el derecho de los progenitores, y no del Estado, a escoger la educación de sus vástagos.

En fin, le doy dos estrellas sobre cinco por mis recuerdos de adolescencia y por cómo me llegué a sentir identificada en algunos aspectos, pero también por lo estereotipado de su enfoque y las ideas banales y perecederas que fomenta.

LINK DE AMAZON: Només la mar ens parlarà d’amor: 41 (Espurna) : Joan Pla Villar: Amazon.es: Libros

Deje su comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here