Igualdad y equidad en los Juegos Olímpicos

Después de un retraso a causa de la pandemia por fin podemos disfrutar de los juegos olímpicos, el evento deportivo del que está pendiente todo el planeta. En él se juntan deportistas de todo el mundo para competir en busca del oro olímpico.

Los juegos olímpicos modernos se remontan a 1896, en Atenas. Desde esos primeros juegos hasta los actuales se han ido ampliando y modificando las distintas modalidades de cada edición.

Sin embargo, hay algunos elementos que parecen seguir estancados, es el caso de los uniformes reglamentarios de algunos deportes. Recientemente el equipo femenino noruego de voleibol expresó su desacuerdo con la vestimenta reglamentaria, la cuál consiste en la parte inferior del bikini con un ajuste ceñido y cortadas en ángulo ascendente hacia la parte superior de la pierna.

Los lados del bikini no deben tener más de diez centímetros.

Mientras que la masculina debe ser: pantalones cortos de hasta diez centímetros por encima de las rodillas, siempre que no sean demasiado holgados. Ante esto las jugadoras decidieron jugar el último partido del campeonato europeo con pantalón corto, a lo que la federación y el comité decidieron sancionarlas por no cumplir la normativa. La decisión de las jugadoras ha sido aplaudida por el público en general y por diversas celebridades, ya que ha conseguido tener una gran repercusión.

La distinción entre sexos y la vestimenta no es únicamente en voley playa, también podemos observarla en el atletismo y otros deportes. El comité ha justificado la vestimenta con que permite a las jugadoras mayor movilidad y comodidad, pero si esto fuera así, ¿por que no dar mayor movilidad a los participantes masculinos?. Otros justifican que las deportistas tengan una equipación más ligeras para que de esta forma deportes minoritarios sean más vistos. Todas estas excusas no son sino sexismo en el deporte, el cuerpo de la mujer no es un objeto que de valor a las competiciones ni debe hacer de bonito.

Los deportistas deberían poder escoger con que uniforme se encuentran más cómodos, dentro de la normativa, y con unas normas justificadas. Aquel que ve el deporte por la poca ropa de sus jugadoras nunca va a ver más allá. Son muchos los ámbitos en los que el feminismo y la igualdad están tomando fuerza y el deporte es uno de ellos. Las deportistas tienen una gran oportunidad con los Juegos Olímpicos para poder luchar la igualdad y la equidad en el mundo del deporte, y esperemos que la reivindicación del equipo noruego de voley playa no caiga en saco roto.

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