Reunidos entre varios amigos escritores

La vida es como una burbuja de jabón, va flotando por el aire bella y frágil, después revienta y entonces, descubres que no se acabó, que apenas se transformó… Ya fuera de las vestes que llamamos cuerpo, te das cuenta de que la vida sigue. Solo que no todos pueden percibirte, entonces te rodeas de otros amigos que pueden verte. Sin importar si estos amigos siguen con las vestes del cuerpo o no.

 La verdad, es que buscas a mentes abiertas y ventiladas que logran verte; eso pasa porque están alejadas de los espectros del embuste y de la hablilla, son las mentes doctas, de personas que sin buscarlo escribieron y en otros casos, están escribiendo, sus nombres en las estrellas… Me alegra tanto saberlo y tener el gusto de conocer a algunos y saber que sus palabras dejaron y están dejando un centelleo de luz para la eternidad.

Ayer, estuve en uno de esos lugares donde las personas presentes, sin excepción, eran amables hablaban con todos y decían lo que pensaban y no tenían miedo a decirlo, porque sabían que las susceptibilidades son insignificancias, que hay que dejarlas a un lado. Era tan agradable escucharlos, que tomé algunos apuntes, mientras reíamos y dejábamos la vida escurrir sin prisa, sin la maldad de la gentualla que siempre que se reúne tiende a hablar mal de otras personas, por vacío de su alma u oquedad de su mente.

Como estamos en tiempos difíciles aquí en el planeta tierra, desde la particular óptica de nuestra época, y como muchos ya entendimos que las distancias no existen, que como seres energéticos que somos, tenemos a nuestro alcance un cumulo de posibilidades y conocimientos que permiten reunirnos e intercambiar ideas… Decidimos compartir un grato momento.

Vincenzo Cerami, uno de los escritores allí reunidos, alzó su copa y brindó a la vida. Después de un sorbo añadió la expresión “la vida es bella”; entonces inmediatamente la conversación giró en torno a la vida:

Milan Kundera como siempre, planteó sus permanentes interrogantes existenciales después concluyó :

– “El hombre atraviesa el presente con los ojos vendados. Sólo puede intuir y adivinar lo que de verdad está viviendo. Y después, cuando le quitan la venda de los ojos, puede mirar al pasado y comprobar qué es lo que ha vivido y cuál era su sentido.”

Juan Norberto Lerma sin mayores prolegómenos miró serio a Milan Kundera y dijo:

– “Para mí, la vida es una aventura, un misterio. Un festejo, un sacrificio.”

Christina Ramallo como un sol que ilumina el día con su sonrisa, le miro con la ternura que ella emana constantemente y dijo:

– “Para mí la vida es el arte más importante.”

Jorge Luis Borges que estaba muy atento a todas las voces, alejó su copa, frotó las manos, tal vez, en un intento de controlar cierto exceso de escepticismo y con parsimonia, dirigiéndose a todos en general y particularmente a Christina Ramallo, dando la impresión de que además del color rojo y del amarillo, podía ver el azul de sus ojos y con una sonrisa expresó:

 – “La vida es soportable porque ocurre en tajadas. Uno se levanta, se afeita, desayuna. Va haciendo las cosas lentamente. Por eso la vida es menos espantosa…”

Isabel Allende, con una sonrisa generosa le respondió inmediatamente a Jorge Luis Borges, diciendo:

– “Eres el narrador de tu propia vida y puedes crear tu propia leyenda… o no.”

Ernesto Sabato contestó inmediatamente diciendo:

 – “Claro. Imagínese un hombre que se pasara toda la vida afeitándose. O diciendo «Buenos días». Mucha gente supone que los hombres famosos nunca dicen «buenos días» o toman café con leche, como cualquiera. Si los ven tomar café con leche ya no creen en su fama. La gente parece ignorar que el hombre no siempre escribe El Quijote. A veces paga impuestos.”

Jorge Luis Borges moviendo afirmativamente la cabeza dijo:

 – “Es cierto. Lo mismo que esos que dicen: «A fulano lo conocí cuando era de este alto». Bueno, ¿qué pretenden? ¿Que naciera siendo gigantesco?”

Ernesto Sabato, sin ocultar la gracia que le causaba su propia imaginación, comentó:

– “Muchas señoras de la época habrán dicho algo similar de Proust: «¿Quién iba a decir que Marcelito escribiría una obra maestra?». Los famosos no pueden vivir a la vuelta. Tienen que vivir en el país de ninguna parte.”

Todos reímos.

Y Jorge Muzam con su seriedad acostumbrada añadió:

– “La clonación de la estupidez apreciativa es uno de los grandes males de nuestro tiempo. La aceleración de la vida dejó muy arrinconada la reflexión libre. A los espíritus críticos se les moteja de extravagantes y ridículos.”

Todos concordamos, es duro, pero Jorge Muzam no se equivoca en su percepción. Entonces, con la intención de amenizar el momento Ana Saavedra, con su carisma de siempre dijo:

 – “La vida es un sendero que se traza a cada instante.”

Fernando Pessoa asintió con la cabeza, hizo un quiño con el ojo derecho para Ana Saavedra y dijo:

– “Entre la vida y yo hay un cristal tenue. Por más claramente que vea y comprenda la vida, no puedo tocarla.”

Pablo de Rokha con cierta irreverencia, expresó digan lo que digan porque yo apenas:

 – “Quiero ser simultáneamente sombra y luz, raíz, hoja y fruto, y condensar inmensamente toda la vida en un minuto.”

Jorge Muzam, que circunspecto saboreaba su vino, de repente alzó su copa y dijo: – ¡salud! – Todos brindamos y él añadió: – “La vida continua”.

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