´Wasted Mud´ de YU JI: ecosistemas de escasez y dependencia

La última exposición de YU JI en la Chisenhale Gallery de Londres ´Wasted Mud´ fue ideada como reflejo de las fuentes de energía y materias primas que constituyen la ciudad londinense y sus habitantes. La obra consistió en la típica mezcla de escultura, instalación y performance a través de la cual la artista de Shangai suele explorar las relaciones entre los elementos de un ecosistema concreto. Siendo su procedimiento distintivo de producción artística elaborar la obra in situ utilizando materiales locales, Wasted Mud es el fruto de su residencia en Londres en 2019. De hecho, los escombros de materiales de construcción sobre la hamaca situada en el centro de la sala fueron recogidos en el barrio de Tower Hamlets (donde está ubicada Chisenhale). Esta composición titulada Jaded Ribs inspira, en mi opinión, una primera pregunta cuya respuesta sólo conseguiremos dilucidar al final: ¿Por qué la artista ha decidido asociar la imagen de una hamaca, símbolo de la comodidad, de vacaciones, de algo deseable, con la de unos escombros? ¿Por qué no dejar los escombros en el suelo?.

Junto a la hamaca nos encontramos un torso femenino de arcilla con una figura superpuesta a su vientre. Habiendo admitido querer reflejar la relación de interdependencia entre madre e hijo con esta escultura, inspirándose en su propia maternidad, podemos admirar como lo ha llevado a cabo de la forma más poética. Su molde anexionado a la figura nos intriga y nos hace notar otro molde debajo de la hamaca.  Al inspeccionar la esquina de la habitación hallamos el origen de la humedad que lo impregna todo:  una máquina bombea agua hacia unos cables que atraviesan el techo, los cuales en varios puntos pierden agua que acaba formando charcos. Finalmente, advertimos en la esquina izquierda otra escultura humana con un trozo amorfo de arcilla como cabeza.

Es tan sólo tras haber observado todos los elementos de la sala cuando uno se percata de la reflexión brillante y profunda a la cual el conjunto de ellos nos invita. Los sistemas refinados y desarrollados, como el cuerpo humano o la ciudad, dependen de recursos naturales muy básicos:  agua, oxígeno o los cuidados intensivos paternos. La posición central de la hamaca repleta de materiales de construcción actúa como reivindicación de la función fundamental y constitutiva de tales residuos. El que estos elementos no hayan sido desperdigados por el suelo insinúa que, en un sistema sostenible, la visibilidad y conservación de las materias primas (en este caso en forma de residuo) es primordial. La contemplación de los charcos altera nuestra percepción común del agua como algo abundante- especialmente promovida por la facilidad con la que abrimos el grifo – y la sustituye por la de algo escaso al hacernos presenciar como su superficie aumenta lentamente gracias al goteo proveniente de los cables. De repente nos invade un deseo de conservación. La presencia de los moldes parece ser un recordatorio de que nuestro cuerpo e identidad han sido definidos por nuestro contacto con bienes primarios. Finalmente, observar el trozo de arcilla sobre el torso simulando una cabeza nos sugiere que éstos no sólo nos dan forma, sino que también nos constituyen.

Tal concienciación de nuestra condición de dependencia a lo natural es más necesaria que nunca en nuestro contexto de cambio climático y de crecientes zonas urbanas y proliferantes infraestructuras; seguir viviendo bajo la falsa ilusión de que hemos dejado de depender de la naturaleza- tan fácilmente asumible participando en la vida urbana- conllevará consecuencias catastróficas para el planeta, y por tanto, para la humanidad.

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