Acuérdate de mí. El miedo al olvido de Lord Byron

<Llora en silencio mi alma solitaria,

excepto cuando esté mi corazón

unido al tuyo en celestial alianza

de mutuo suspirar y mutuo amor.

Es la llama de mi alma cual aurora,

brillando en el recinto sepulcral:

casi extinta, invisible, pero eterna…

ni la muerte la puede mancillar.

¡Acuérdate de mí!… Cerca de mi tumba

no pases, no, sin regalarme tu plegaria;

para mi alma no habrá mayor tortura

que el saber que has olvidado mi dolor.

Oye mi última voz. No es un delito

rogar por los que fueron. Yo jamás

te pedí nada: al expirar te exijo

que sobre mi tumba derrames tus lágrimas>.

Como un espíritu maldito que vaga sobre su propia tumba Lord Byron se aproxima sigilosamente a su amada. Allí clamará para que las lágrimas sobre la tierra estéril que cubre su eterno lecho no se sequen jamás.

Este hermoso poema de Lord Byron trata del horror ante la idea del olvido que lentamente cae sobre los vivos. El ser humano teme al olvido, más bien, a olvidar el mundo que conoce y busca dejar algo para que lo recuerden, para perdurar y no irse del todo. No tememos a la muerte, pero nos aterra la falta de trascendencia, de permanencia en el tiempo, nos negamos a ser olvidados. El ego del ser humano es tan grande como su necesidad de permanencia; si ya no podemos estar en cuerpo, queremos seguir siendo recordados.

Lord Byron es el poeta inglés que mejor representa el ideal romántico que rige la vida y obra de los autores satánicos, llamados así por hacer de su vida un acto de rebeldía contra la sociedad y la moral de la época, también denominados poetas malditos, ya que todos ellos morían jóvenes por accidente, suicidio o enfermedad, y fuera de su patria, a causa de su escandalosa forma de vida. Fue también compañero incondicional de Percy y Mary Shelley. 

Perdió a su padre a temprana edad y esto, sumado al neurótico carácter de su madre, hicieron de Byron un joven melancólico y extravagante. Hizo de su vida una extravagante lucha contra la política y moral de la sociedad lo que le hizo ganarse el desprecio de los de su clase social. Defendió a los obreros, tuvo una serie de escándalos amorosos con jóvenes de ambos sexos y con su hermanastra, participó en conspiraciones políticas y se involucró en revoluciones en Italia, donde finalmente murió de malaria el 19 de abril de 1824, a la edad de 36 años.

Deje su comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here