Mitos y leyendas del Foro Romano

El Foro Romano, también denominado como, Forum Magnum, fue uno de los emplazamientos donde se produjo el desarrollo de la vida política, religiosa y comercial en la antigua Roma. El valle sobre el cual surge el foro tiene su origen en la acción erosiva del río Tíber, sobre los restos de las lavas volcánica, con las cuales se formarían originalmente las siete colinas. Por lo que, en sus inicios, este territorio fue una zona pantanosa, que fue utilizada como lugar de enterramientos entre los siglos X hasta el VII a.C. Hacia finales del siglo VI a.C, bajo el reinado de los reyes Tarquinios, el valle fue saneado y las aguas drenadas hacia el Tíber, a través de la Cloaca Máxima. De tal manera, que la zona estaba preparada para poder acoger a población, que acabó utilizando el lugar como zona de reunión, de intercambio de mercancías, y para realizar las actividades de la vida cotidiana, naciendo así el Foro Romano, que durante todo el período de la República hasta, aproximadamente, el siglo I a.C., será el escenario principal de la historia de Roma.

Los mitos y las leyendas en Roma eran algo habitual, y el Foro Romano no va a ser la excepción. En él encontraremos diferentes leyendas atribuidas a los edificios que lo conforman.
Comenzaremos con el Templo de Jano, o, también denominado, el Templo di Giano Bifronte, situado cerca de la Basílica Emilia. Según la tradición, este fue construido tras la firma de paz que se produjo entre Rómulo y Tacio, acordando que el templo fuera regido por un dios que poseía doble cara para que mirara a uno como al otro. Aunque, por otra parte, también se narra que el templo ya existía en el momento en el que se produjo el enfrentamiento entre romanos y sabinos, siendo detenidos estos últimos por una inundación de agua caliente que Jano hizo brotar del templo.
Continuando con el Templo de Venus Cloacina, este estaba situado delante de la Basílica Emilia, y en el punto por el que pasaba la Cloaca Máxima en la Vía Sacra. Este santuario estaba dedicado a Cloacina, divinidad encargada de las aguas subterráneas, aunque con el paso del tiempo comenzó a confundirse e identificar con Venus, por lo que el nombre cambió al de Venus Cloacina, produciéndose una superposición de diosas. La tradición romana nos cuenta que en este tempo se produjeron dos episodios mitológicos. El primero, fue la purificación con ramas de mirto del ejército romano y sabino tras resolver el problema que habían tenido con el rapto de las sabinas. El segundo, fue la muerte de Virginia, una muchacha asesinada a manos de su propio padre para que no acabara en manos de Apio Claudio Craso.

Dibujo del santuario por Christian Hülsen, 1906.

Avanzando por el Foro, se encuentra el Lapis Niger, o, también denominado como “La Piedra Negra”, ya que era una zona cubierta con un enlosado de mármol de color negro. Debajo de este pavimento se encontró un cipus con una inscripción en latín arcaico, en la que avisaba de una maldición para aquellas personas que osasen profanar el lugar, y, también, hablaba acerca de un rey, de ahí que comenzara a forjarse una tradición sobre que en ese lugar se encontraba enterrado un rey. Los autores difieren en cuanto a quien se encuentra enterrado. Algunos afirman que es la tumba de Rómulo, otros que la de Faústulo, o, por lo contrario, que fue la tumba de Hosto Hostilio o de Tulio Hostilio. En la actualidad, esta zona se piensa que corresponde con el Vulcanal donde se encontraba situado un antiguo santuario a Vulcano.

Diagrama del Lapis Niger

Yéndonos en frente de la Basílica Sempronia, estaban ubicados tres monumentos que eran el Lacus Curtius, la estatua de Marsias y el monumento ecuestre de Domiciano, aunque en este caso solo hablaremos del primero. El Lacus Curtius es una estructura ubicada en el centro del Forum Magnun, teniendo un origen y significado envuelto en leyendas. El término Lacus nos indica que el lugar era una zona pantanosa, mientras que Curtius posee diferentes orígenes. El primero, esta atribuido a Mencio Curtio, ya que este se habría caído en el pantano en el momento en el que estaba luchando contra Rómulo, y así lo atestigua Tito Livio en su Libro I del Ab urbe condita.
El segundo hace referencia al nacimiento del Lacus Curtius, pues Tito Livio en su Libro VII del Ab urbe condita cuenta que durante la etapa real se abrió inesperadamente un abismo en medio del foro, y según los adivinos este solamente podía cerrarse con un sacrificio, por lo que un joven llamado Marco Curtio saltó en el abismo y este se cerró. Y la última opción, es que el territorio donde se encuentra había sido golpeado por un rayo, y el hueco que había dejado este fue cerrado con un bordillo de piedra por el cónsul Cayo Curtio. Asimismo, de manera posterior, ya durante época augustea, los romanos comenzaron a arrojar monedas al lacus, adquiriendo la categoría de mundus haciendo que el lugar tuviera una conexión con el inframundo, y que las monedas que se lanzaban adquirieran un carácter de ofrenda.

Para finalizar, quiero hacer mención del Templo de Cástor y Pólux, también conocido como el Templo de los Dioscuros, cercano al Vicus Tuscus. El templo fue mandado construir por Aulo Postumio Albino, en honor y agradecimiento, ya que según la tradición esos dos hermanos, uno mortal y el otro inmortal, se presentaron durante la batalla entre romanos y latinos del lago Regilo. Ambos hermanos montados sobre sus caballos indujeron fuerzas a los romanos, y gracias a ellos consiguieron la victoria, e inmediatamente después fueron vistos en el foro dando de beber a sus caballos. Apareciéndose una vez más en el mismo emplazamiento tras la victoria de Pydna.

Como hemos podido ver, tradiciones, leyendas, episodios mitológicos eran comunes en la Antigua Roma, puesto que acabaran siendo utilizados en muchos casos para las edificaciones y monumentos que encontramos actualmente en el recinto del Foro Romano. Aunque todo tiene que ser pasado por el tamiz de la realidad, puesto que los conocimientos que tenemos de estas narraciones, mitos y leyendas vienen de las fuentes clásicas, por lo que deben ser tratados con cautela puesto que las fuentes pueden adornar los sucesos e incluso llegar modificarlos para que tengan ese factor mítico, por lo tanto, tenemos que tener en cuenta que tras el velo de lo mítico estas narraciones nos están proporcionando información sobre el estilo de vida, pensamiento y de la sociedad del momento.

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