¡La Llorona!

Ficha técnica de la audición ¡La Llorona!

Poema (inédito, 1998) escrito y declamado por José A. Callejón.

Ensayo grabado y mezclado el 29-10-2021 con smartphone Xiaomi Redmi 6A, en Balerma, Almería, España.

Música: Waltz Rain de Chopin.

Colaboración con la revista iberoamericana El mono gramático con motivo del Día de Muertos.

*****

¡La Llorona!

  (Versión colonial)

-¡La Llorona…!- a lo Caronte,

alerta en Texcoco eco.

Carruaje pasa al galope,

su pánico a oír feos lamentos.

De lago emerge nenúfar.

Va engalanando el cortejo,

propaga fúnebre bruma,

que de calaca es aliento.

La medianoche y cadenas

a rastras hurgan arpegios.

Después del toque de queda

es Zócalo cementerio.

E inhuma infarto a interlunio.

Y a espejo espeluzna espanto.

Detrás de mantilla… oscuro…

Mueca hace horror al quebranto.

Ni aúllan perros mendigos.

Nadie se asoma, no hay modo,

cuando huipil blanquecino

brama su agonía sin fondo…

-¡Júrame, oh encubridor delirio,

que infiernos no aruñan fosa!

¡Ay, qué será de mis hijos!

¿Por qué culebras me rondan?

Postigos, fortines cierran.

Cerrojos echa el más hombre.

Soldados de mil contiendas

del inframundo se esconden.

Perdieran por insurgentes

el juicio de verle rostro.

Eso sucedió a Valente

después del pulque, rumboso.

Callan mariachis de tasca.

Mira al tequila el tepache.

Llorona yerra cercana,

se cuartea al pasar el aire.

Doblando ahorca campanas

regias Catedral Azteca

mientras en cuna, sonaja,

ignora horribles tragedias.

Nana voltea hacia vigas,

se hace de la cruz señal.

Mecía a chamaco intranquila,

rosario empuñando oirá…

-¡Larvas, no usurpéis trapito,

pútridas flotando os veo!

¡Ay, qué será de mis hijos!

¡Mis ojos derraman cieno!

Despavorida huye araña,

¿qué desentierra Llorona?

Lo que Catrina amortaja

ventisca impávida borra.

Dicen que al llegar el alba

tras huellas, tú hallas pantano.

Que se evapora fantasma,

los leñadores contaron.

Zambulle espectro sus vísceras

pisando pecina y fangos.

Fueran leyendas indígenas,

de alma en pena pierdes rastro.

Hoy zurce noviembre toca

de luto tétrico a México.

Deambula por montes sombra,

creen pastores pretéritos.

No sólo de transcripciones

en torno a hechos nefastos.

también de poesía disponen,

yo el Día de Muertos declamo…

-¡Confiadme funestos pinos

qué sepultan mustias hojas!

¡Ay, qué será de mis hijos!

¿Cómo es que ahí buitres se encorvan?

Prorrumpe junto a una tumba,

se abraza a inmundos despojos,

quien cometió chifladura

sobre sus pobres retoños.

© José A. Callejón

rojoycian.wordpress.com

Nota del autor

Este poema pretende recrear las apariciones de una mujer vestida de blanco y aspecto fantasmal en la plaza de la Patria o desvaneciéndose por la Presa Calles de México (ya establecido tras la llegada de los españoles en 1521). Se trata del alma en pena y atormentada de una indígena que ahogó a sus tres hijos en el río y se suicidó, perdido el juicio, al constatar que el caballero español y padre de los vástagos con quien creía que iba a formalizar públicamente su romance, la había dejado definitivamente para casarse con una dama española de alta sociedad.

El historiador mexicano Efraín Franco Frías matiza incluso que comenzó a cobrar cada vez más fuerza en esta versión de la leyenda de la época colonial (1521-1821), la creencia de que La Llorona era la «Malinche» [traidora], indígena que a la llegada del ejército español se convierte en amante del conquistador Hernán Cortés con quien tiene el hijo que poco después él le arrebata en su regreso a España. De ahí los lamentos maternos desolados y humillados.

La documentación historiográfica del antiguo México aportada por Fray Bernardino de Sahagún, historiador misionero franciscano, defiende, sin embargo, que una década antes del asedio español, los indígenas contaban haber visto y escuchado ya al espectro de una mujer llorando: «¡Hijitos míos, tenemos que irnos lejos!» o «¡Hijitos míos, ¿a dónde os llevaré?» presagiando la masacre que muy pronto iban  a acometer los colonialistas a su llegada a América (SÁNCHEZ, 2019).

Existen muchas más versiones, no sólo en México, sino a lo largo de toda la geografía hispanoamericana, debido a que «posee un ecotipo polifocalizado, es decir, en realidad es una familia de leyendas con un perfil translocalizado en diversos puntos del continente americano» (Llorona. Fantasma legendario del folklore iberoamericano), con los matices propios de cada país o zona geográfica, así como del sincretismo cultural que conecta caracteres indígenas y españoles.

Entre todas ellas, la leyenda más antigua o ancestral que hace referencia a los lamentos del espectro de la Llorona, se remonta a mucho antes de la colonización, que los identifican junto al lago Texcoco con Chocacíhuatl, la primera madre que falleció junto a su bebé al dar a luz, hecho trágico tras el que el dios del viento de la noche, Yoali Ehécatl, haría flotar en el aire el sonido de sus calaveras (La leyenda de la llorona, 2 versiones, 2011). 

Fuentes y/o referencias

La leyenda de la llorona, 2 versiones. (16 de noviembre de 2011). Obtenido de Buenas tareas. Documentos de investigación. Notas de libros: https://www.buenastareas.com/ensayos/La-Leyenda-De-La-Llorona-2/3121431.html

Llorona. Fantasma legendario del folklore iberoamericano. (s.f.). Obtenido de Wikipedia: https://es.m.wikipedia.org/wiki/Llorona

SÁNCHEZ, TAMARA. (15 de enero de 2019). La leyenda mexicana de La Llorona (en sus diferentes versiones). Obtenido de Diario Femenino: https://www.diariofemenino.com/amor/historias-de-amor/la-leyenda-mexicana-de-la-llorona-en-sus-diferentes-versiones

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