Ser joven y encontrar trabajo. ¡Menudo reto!

Para los jóvenes españoles resulta un gran esfuerzo encontrar un buen trabajo. Sudor y sangre en un sacrificio que, en muchas ocasiones, es casi imposible. Una generación diferente a la de sus padres (¡Y qué decir de la de sus abuelos!) en muchas cosas, algunas elegidas y otras bien disfrutadas. Cuando se escuchan sus quejas es fácil llegar a su origen. Hablar de sus problemas es, en definitiva, conversar sobre el desempleo, salarios bajos y contratos cortos.

Frustración, temor e incertidumbre. Son las palabras que mejor definen la sensación de muchos jóvenes que, tras finalizar sus estudios universitarios y con un título de máster en la mano, siguen encontrando dificultades para hacerse un hueco en el mundo laboral. Hace unos años tener una carrera universitaria era sinónimo de éxito. En cambio, la situación actual ha cambiado demasiado.

Seguro que muchxs de vosotrxs habréis leído en alguna ocasión una oferta laboral similar a la siguiente:

Puesto de trabajo X

De 3-5 años (por no decir más) de experiencia

Nivel C1 en inglés

Valorable conocimiento francés, alemán o portugués

Conocimientos del paquete Office (principalmente Excel)

Teniendo 25 años…

Si ninguna empresa se anima a contratar a los jóvenes sin experiencia para enseñarles, ¿Qué oportunidades pueden tener? ¿Qué se les puede exigir?

A parte de los trastornos emocionales que conlleva el no encontrar un trabajo, el sentimiento de frustración constante puede jugar malas pasadas ya que, en múltiples ocasiones esta sensación genera un sentimiento de conformismo por el cual, en vez de luchar por un puesto relacionado con sus estudios, optan por aquel que dé algo de dinero.

El país necesita generar puestos de trabajo de todo tipo y, probablemente, tiene la capacidad de hacerlo, pero no están bien distribuidos. La coordinación entre empresas, instituciones educativas y el Gobierno de España es indispensable para identificar las fuentes de empleos que demanda la economía. Si se llegaran a plantear objetivos de manera conjunta en materia de empleo, el desarrollo nacional podría ser más uniforme y se podría terminar con la decadencia laboral y desempleo con la que sufre la gente joven.

De entre los aspectos más negativos a la hora de acceder a un trabajo, en múltiples investigaciones se destacan, principalmente, la inestabilidad laboral, seguida de los bajos salarios y la realización de tareas muy por debajo de su nivel de formación. El elevado desempleo juvenil es un auténtico problema para el país y para nuestra sociedad, una completa traba para el desarrollo económico y el bienestar social y, desde luego, un aspecto muy negativo en el desarrollo vital de estas personas.

Deje su comentario

Please enter your comment!
Please enter your name here