Petit souvenir

Galeano introduce su libro de los abrazos con un “RECORDAR: Del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón”. Petite Maman de Céline Sciamma es, además de un recuerdo, un regalo. Como la posibilidad de volver al pasado para decir adiós a los muertos. Sé que estoy plagiando a alguien involuntariamente cuando digo que la muerte siempre es de los que se quedan, pero no hay forma más certera de introducir esta necesidad imperante de despedida que solo tiene sentido para calmar la conciencia del que tiene que seguir viviendo a pesar de las ausencias. El cierre de los vínculos que supuestamente constituyen las últimas palabras no resulta al final lo más importante, y este es uno de los grandes logros de la película.

Con un respeto absoluto y casi reverencial por la infancia, Sciamma construye el personaje de Nelly llenando de vida el tópico de la madurez temprana (y forzosa) de las niñas. Las niñas que cuidan de sus madres, las niñas que reprenden a sus padres, las niñas que solo quieren jugar a la asesina y el detective mientras vacían la casa de su difunta abuela.

La ausencia es coprotagonista con Nelly casi más que su petite maman. El vacío que deja su abuela al morir, el que deja su madre al marcharse, son tan corpóreos como la mesa de la cocina. En este sentido la manera de grabar de Sciamma recuerda a la de Chantal Akerman cuando retrataba la enfermedad de su madre en No Home Movie. La ausencia no puede erigirse como personaje en una película de adultos, estos la pasarían por encima o correrían en dirección contraria (como hicieron el padre de Nelly empacando las cosas lo más rápido posible, o su madre volviendo a casa para no enfrentarse a la situación). No obstante, los tiempos de la niñez y de la vejez son lentos y están cargados de paciencia, los primeros por imposibilidad, los segundos por aprendizaje. Esto permite que la ausencia pueda convivir con la presencia de los que tienen en cuenta a los que faltan.

Petite Maman es un desafío lanzado a los adultos que ya no recuerdan el interés que un día tuvieron por los cuentos de hadas.

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