“Greenwashing” y la COP26

Hace una semana que finalizó la ya histórica Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Se han llegado a acuerdos a nivel internacional, nacional, en privado y en la propia cumbre. Para muchos activistas la COP26 no es más que una fachada, para otros representa un paso más en el camino hacia una sociedad más sostenible. 

Más allá de problematizar si en dicha conferencia se han llegado a acuerdos eficaces y acordes con la realidad del cambio climático, llama especialmente la atención que en dicho evento hayan asistido más personas del “lobby” de combustibles fósiles que de cualquiera de los países participantes. Concretamente The Global Witness señala que 503 lobistas del sector fueron admitidos a participar en las charlas. Aún sabiendo que estás personas defenderán los intereses de una de las industrias más contaminantes del planeta (¿sino la que más?). Dicha organización señala que el lobby tenía más presencia en la Conferencia que los países más afectados por el cambio climático. Para muestra, la imagen a continuación. 

Se antoja necesario problematizar la tan apabullante presencia de representantes de dicho sector en la Conferencia; ¿realmente fue necesaria su asistencia?, ¿aportaría mayor credibilidad al evento el que se prohibiera la participación de las personas que representan el lobby de los combustibles fósiles?, o más bien ¿que se redujera a mínimos?, ¿dónde quedan las voces de la víctimas del daño ambiental en estos eventos? Para analizar esta realidad se antoja pertinente utilizar el concepto greenwashing como una de las posibles razones o estrategias que reflejan dicha representación. 

Cuando hablamos de greenwashing nos referimos a lo que Lorenzo Natali (2014) define como; “…una estrategia de comunicación a menudo utilizada por las empresas para hacer más aceptable una actividad que es inevitablemente peligrosa tanto para el medio ambiente como para las personas.” (pp. 15) De este modo, el concepto se refiere a las acciones o estrategias llevadas a cabo por una empresa, grupo o entidad para de alguna manera limpiar su imagen e intentar cambiar la percepción que se tiene sobre ésta y sus prácticas. Por todos es conocido que este lobby cuenta con el poder adquisitivo y político necesario ya no sólo para enviar personas a participar, sino también para impulsar cambios político-legales. 

Partiendo de esta premisa una se pregunta con qué fin la comparecencia de estas personas participan del evento y sobre todo por qué se acepta tal cantidad en detrimento de representaciones más acordes con la magnitud del problema. Si se aboga por una presencia de identidades múltiples que reflejen la diversidad de la tierra e intenten abarcarla, quizás sería más importante que líderes comunitarios, grupos de indígenas y/o víctimas del daño ambiental tuvieran protagonismo y se empiecen a escuchar sus discursos. No solamente en sus países o en entornos en específico, sino también en eventos de tal magnitud como el que aquí se presenta.

Si abogamos por empezar cambios estructurales e institucionales desde y por la comunidad deberíamos empezar por dar voz pero sobre todo voto a las personas directamente afectadas por el cambio climático. Posiblemente no sería necesario examinar la presencia del lobby de combustibles fósiles si fuera equitativa con la de víctimas de daño ambiental. Ni siquiera sería problemática su asistencia en la medida en que el diálogo promovería la tan necesaria síntesis en este tipo de debates. Dar voz y voto a las víctimas del daño ambiental resulta de mayor utilidad en ciertos ámbitos que la comparecencia personas que aunque eventualmente sufrirán el cambio climático, ahora mismo no les es tan urgente empezar la transformación estructural que hace falta para la tan ansiada sostenibilidad global.

La pregunta sería, ¿hasta cuando esta especie de “greenwashing político” dejará de parecer una estrategia de marqueting y comenzará a tener credibilidad? Hector Silveira (2017) habla sobre la necesidad de crear un cuarto poder con la idea de frenar el mercado e implicar a las comunidades en la puesta en práctica de políticas públicas más acordes con sus realidades sociales y ambientales. Si nos centraramos en promover una sociedad más comunitaria en detrimento de los Estados democráticos (como los conocemos ahora) creando un cuarto poder que provenga estricta y necesariamente de la comunidad, ¿seguirían siendo necesarias estas cumbres?. 

Bibliografía 

-ARTICLE | NOV. 8, 2021 Flooding the zone: Hundreds of fossil fuel lobbyists granted access to COP26. Ver en; https://www.globalwitness.org/en/campaigns/fossil-gas/flooding-zone-hundreds-fossil-fuel-lobbyists-granted-access-cop26/

-Natali, Lorenzo (2014) “Green Criminology, victimización medioambiental y Social Harm. El caso de Huelva (España)”. Revista Crítica Penal y Poder 2014, nº 7, Número especial: Daño social, sus causas y sus víctimas. Septiembre, pp.5-34.

-Silveira, Hector (2017) “El cuarto poder y la protección de lo común (I)”. Revista 

Crítica Penal y Poder núm. 12 Marzo, pp. 1-33

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