Knoche, el Frankenstein del Ávila.

Conocido como el vampiro de Galipán o el Frankenstein de El Ávila, el doctor Knoche es, sin duda, uno de los personajes más conocidos y emblemáticos del imaginario cultural de la historia de Venezuela en el siglo XIX.

Este incomprendido personaje cuya historia se centra en sus intereses y experimentos con la muerte, o mejor dicho, alrededor de la oscura leyenda que lo señala como el descubridor de una mágica fórmula para embalsamar y preservar cadáveres, es uno de los grandes misterios de la montaña que engalana la capital de Venezuela. 

Así que la gran pregunta sobre Knoche es, ¿existió realmente o solo es uno de esos tantos cuentos de abuelitos? 

La verdad tras el mito

Gottfried Knoche (1813 – 1901) fue un médico cirujano alemán que, hacia el año 1840, luego de obtener su título, emigró a Venezuela para trabajar como médico en la próspera comunidad alemana formada principalmente por comerciantes.

Se residenció en la zona de la Guaira, y en poco tiempo se ganó la fama como una persona caritativa y colaboradora.  Cofundador del Hospital San Juan de Dios de la Guaira, ayudaba a las personas del pueblo sin cobrarles,  su nombré forma parte de la historia de la lucha en la epidemia del cólera que azotó a Venezuela en esos años, pero también fue conocido por ser un prolífico profesor de latin, por ocupar el cargo de Agente Consular y Vicecónsul de Brasil en La Guaira.

Se dice que era amante de la naturaleza y que nuestro majestuoso Ávila lo envolvió con su hermosura y misterio. Solía hacer largas excursiones por sus caminos y rápidamente compró un terreno en la parte alta del Picacho de Galipán, donde construyó su hogar: la finca Buena Vista y en la que recibió a su esposa e hijos. 

La fórmula Knoche

Su historia está llena de numerosas anécdotas, que hacen que la vida de este personaje sea muy peculiar. Como médico, le atraía todo lo relacionado con la muerte y el proceso de descomposición que sufren los cuerpos, por lo que sus investigaciones se destinaban específicamente a tratar de evitar ese proceso de alteración. 

Junto a sus dos ayudantes Amalie y Josephine Weissman (aunque hay investigaciones que aseguran que su verdadero nombre era Josepha), trabajaba en un laboratorio construido en su residencia y donde se cree descubrió la fórmula para embalsamar cadáveres.  Reseña la leyenda que en las inmediaciones de su propiedad, podía encontrarse cuerpos de animales y personas, como el del soldado de la Guerra Federal, José Pérez, el que supuestamente custodiaba la entrada a su residencia. 

Desafortunadamente su  fama de personaje terrorífico y las historias que envuelven el éxito de su fórmula de  la momificación, hicieron mella a sus dotes como investigador y su trabajo a favor de la comunidad. Sobre todo cuando empezó a correrse el rumor de que  su fórmula era más efectiva y proporcionaba un mejor estado de conservación, si se administraba  al torrente sanguíneo en los últimos segundos de vida. 

En su dudosa y contradictoria lista de personajes importantes embalsamados  se encuentran el Presidente José Tadeo Monagas; el político Tomás Lander, (quien se dice permaneció sentado en su escritorio durante 40 añosy del general Francisco Linares Alcántara.

Pero lo que quizás mayormente contribuyó a acrecentar la leyenda negra entorno a él fue la construcción, en las inmediaciones de su casa, de un mausoleo con seis nichos destinados a los miembros de su familia: su hermano Wilhelm Knoche, su hija Anna Knoche, su yerno Heinrich Müllera, sus dos asistentes y para él mismo.

Aunque del contenido de aquel mausoleo, sólo quedan registros escritos (el vandalismo acabó con todo lo que había en él), se cuenta que el propio Knoche fue conservado por su asistente Amelie, la que vivió hasta 1920.

Sobre ella se dice que había expresado al cónsul alemán de la época, Julius Lesse, su voluntad de ser cremada y el deseo de que sus cenizas fueran lanzadas al Mar Caribe. Sin embargo, cuenta la leyenda que tal petición fue desoída y al morir le inyectaron la dosis del suero reservada para ella y su cadáver fue colocado en el nicho que le había sido reservado.  

La finca Buena Vista fue cerrada y el mausoleo clausurado. Con Amelie, se perdió la última posibilidad de conocer la fórmula para embalsamar del Dr. Knoche, pues no se encontró registro de ella en ningún sitio conocido por ahora.

Fuentes:

Soyano, A y A, Müller (2016). La figura de Gottfried Knoche (1813-1901) en su verdadera dimensión histórica. Revista de la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina. Volumen 65, No. 2. https://revista.svhm.org.ve/ediciones/2016/2/art-13/

Colmenares, E (2021). La Leyenda de Gottfried Knoche. Publicado el 05 de mayo de 2021. https://edgarcolmenaresdelvalle.com/la-leyenda-de-gottfried-knoche/. Visitado el 18/11/2021.

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