El negocio militar o cómo alimentar la guerra

Desde hace ya varios años que Oriente Medio y el norte de África se han convertido en regiones de caldo de cultivo de conflictos; terrorismo, guerra por recursos, conflictos étnicos, conflictos políticos de diversas índoles, entre otros. En estos momentos se viven tensiones entre Algeria y Marruecos. Por tal razón varios países de la zona euro se han visto afectados por el corte parcial del suministro de gas. Además, en cierto modo, se han “normalizado” conflictos internos en países como Nigeria, Mali, Syria o Iraq. 

En estas regiones el comercio de armas va en aumento desde el año 2007 en las regiones antes mencionadas según SIPRI. Dicha organización expone que entre los países exportadores de armas a este territorio se encuentran Francia, Alemania y Estados Unidos. Cabe mencionar que otros países como Rusia o China también exportan gran cantidad de equipo armamentístico a estas zonas.

Es especialmente llamativo que el negocio militar se haya concentrado durante años en ciertas zonas a lo largo del planeta. Y que por un lado se intente vender o se hayan vendido discursos sobre la necesidad de “democratización” de dichos países y por otro se alimenten conflictos internos a través del mercado armamentístico.

Me explico, desde mi perspectiva resulta contradictorio por demás leer o escuchar opiniones sobre las causas de las crisis en el continente africano o en el medio Oriente. Un ejemplo sería la idea generalizada que expone la pobreza (con todas las dimensiones que encaja este concepto) en África como producto de sus propias crisis internas o de estados fallidos. Opinión que no toma en cuenta que otros países alimentan dichas crisis a través de un negocio militar redondo y dilatado en el tiempo. 

A través estos actos se podría llegar a la idea radicalmente contraria a los discursos vendidos desde las altas esferas políticas europeas o estadounidenses. Quizás les resulta conveniente perpetuar esa especie de estado de excepción permanente en dichos países porque en fondo hay ganancias. Más allá de querer “liberar” o “democratizar” estas áreas geográficas, aportarle equipo armamentístico parecerías mas una estrategia geopolítica que un discurso moral reivindicador de los derechos humanos.

Para muestra un botón, el día tres de diciembre del 2021 Francia celebra el “histórico” contrato de venta de cazas con los Emiratos Árabes Unidos. Además, a lo largo del año el mismo país cerró sendos contratos con Croacia y Egipto. Acuerdo que suplirá al Estado Francés de miles de millones de euros y que seguirá perpetuando conflictos internos sin tener en cuenta la historia o el trasfondo político-social de estos países.

Esta lógica, acorde con el capitalismo y los Estados-Mercado, no deja de ser violenta en sí misma. Nos presenta la cruda realidad de las ideas y acuerdos de paz que yacen en tratados universales de paz, derechos humanos, etc. en cierto modo dichos marcos “legales” representan una fachada en la medida en que los países fundantes sigan alimentando conflictos. A modo de conclusión y resumen de esta breve reflexión se antoja necesaria una cita acorde con las ideas aquí expuestas; 

“Ahí apunta el análisis propuesto: a la relación entre violencia productiva y producción de violencia, entre violencia de origen y violencia de respuesta o, si se quiere, entre criminalidad del mercado-estado y criminalización-delictividad del subproducto social, para preguntar hasta qué punto puede permitirse un estado “de derecho” violar sus propios preceptos tanto en las políticas desde el crimen como sobre el delito. El gobierno desde la economía no disimula la vocación totalitaria del actual ciclo de acumulación por (explotación, extracción) desposesión, por cuanto asigna al mercado-estado el despliegue de todos los medios necesarios en pro de la tasa de beneficio y vacía de contenido esos derechos fundamentales que representan el núcleo de la eficacia en un estado social de derecho.” (D. Jimenez 2016, pp. 59)

Lo que apunta Daniel Jimenez (2016) es, una vez más, una crítica al los Estados-Mercados y a la violencia que genera su afán por el beneficio sin importar las consecuencias. Consecuencias que se traducen en sufrimiento, víctimas mortales, desplazamientos forzosos, daño social, daño ambiental y crisis de larga duración. Es innegable que el sistema mundo capitalista lleva en sus raíces las propias semillas del mal (tema para otro posible artículo), tal y como expuso Hannah Arendt (1963).  Un mal traducido en dehumanización, poca empatía, falta de juicio o crítica ante acontecimientos violentos o la renuncia a la propia condición humana. 

Bibliografía

—Arendt H., (1963). Eichmann en Jerusalén. San Llorenç d’Hortons, Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial.

Emiratos Árabes compa 80 aviones de combate y 12 helicópteros a Francia por 17,000 millones de euros, ver en: https://www.elperiodico.com/es/internacional/20211203/emiratos-compra-80-aviones-combate-12938884

—Jimenez D., (2016) Razones de Mercado-Estado y Economía Política del Crimen. Oñati Journal of Emergent Socio-legal Studies Volume 8, Issue 1 (2016), pp. 51-70 ISSN 1988-0847.

Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), ver en: https://sipri.org/

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