Homenaje a Frida Kahlo

La fuerza de Frida

Julio fue un nido

con estrellas hechas de tul,

donde tú, precioso pájaro azul,

de maravillas vestido,

con el alma de girasol,

nacistes y como si saliera el sol

contigo nació la vida.

Inmensa Frida,

mexicana y libre diosa,

sueño delicado de rosa,

la vida te hizo fuerte,

y desde un hospital inerte,

con un espejo para verte

diseñabas con el color

la cara de tu sufrido amor,

tu cuerpo enfermo en el dolor,

tu belleza espiritual,

tu cuerpo de frágil cristal,

tus marcadas cejas y pestañas.

Tus lienzos recogen en el real

la fuerza para escalar mil montañas.

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Inmensa Frida

Con los colores mexicanos

enlazados en los cabellos,

en tus ojos de oscuros destellos

arrancados a un corazón de estrellas

se abren tus pestañas bellas,

mujer de sufrida arte

que has sabido darte

consuelo con los colores,

autorretratos de mil humores,

la Frida que todos conocen,

imágenes que te reconocen

como símbolo triste del alma sufrida,

si no fueras Frida

hubieras vivido otra vida

con menos fuerza, con menos coraje

para cumplir el doloroso viaje

desde el vendado paraíso

hasta el infierno que te hizo

inmensa, frágil e intensa.

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La cama volante

El pincel arde

Junto al mar de fuego,

un deseo de vida

muere en sus entrañas,

sitio de amor profundo,

de coraje necesario y de espera

de la muerte.

Frida, se dibuja en una cama inerte,

los órganos sonríen desde el alto,

con hilos de sangre que rompen

las aguas amargas de su vientre

desde donde se siente

el olor acre de las piernas.

Sangre cadáver que tiñe

el lienzo que explora la muerte.

El nombre Frida se mezcla al dolor,

lo hace trabajar, soñar, esperar

que el amor

pueda salvar

la mujer que es carne

hecha de carne,

picoteada en el fondo

de buitres negros

que vuelan sobre la cama,

siguiendo el vuelo de su sangre

por el viento.

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Infidelidad

Diego, me has matado mil veces,

mis ojos no merecen

verte yacer con mi hermana.

Rebulle en mi alma la cama,

pesadilla de todas las visiones,

con miradas perdidas en tentaciones

y voz baja de frutos de concepción,

mientras te miro sin consolación

me pierdo en una muerte silenciosa,

aleteo de un pájaro, poca cosa,

lejano es mi disentir.

Delante de mis ojos no puedes mentir,

y yo trato de huir

de los alientos de caballo y yegua en monta

mi mente no afronta

lo que ven mis ojos,

huyendo,

creo de escuchar a mis espaldas

un pecado que no me atrevo a mirar,

mi cuerpo es apenas una lágrima

y se está por suicidar

al borde de una pestaña.

Gota abierta que engaña

mi corazón que no deja de moverse

dentro de su misma muerte.

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