Inmediatez para unos, parsimonia para los otros

El concepto pobreza, para muchas personas, se determina en base a los bienes materiales y capitales que se obtienen a lo largo de la vida. Sin embargo, en las Ciencias Sociales se estudia el concepto como uno multidimensional en el que no sólo se tienen en cuenta las bases económicas, sino el acceso a un sistema sanitario eficaz, seguridad social, trabajo, entorno y vivienda, redes, entre otros factores a tener en cuenta a la hora de mencionar dicho concepto.

Hemos sido testigos de cómo el capitalismo neoliberal ha resignificado la existencia humana y las implicaciones sociales de la evolución del sistema. El Estado Bienestar ha pasado a ser un marco en el que se difunde el egoísmo, el individualismo frente al colectivo e incluso las personas pasan a ser tratadas como bienes u objetos. Es decir, la riqueza pasa a ser la finalidad del sistema y los derechos de las personas son proporcionales a su capacidad económica. 

El surgimiento del capitalismo neoliberal trajo una nueva forma de comprender la sociedad porque el Estado tuvo que adaptarse a las reglas del mercado económico en el que la estructura social se reformuló con la finalidad de acumulación de riquezas. La eclosión de innumerables cambios como la desregulación nacional e internacional del comercio y las finanzas, la privatización de muchos servicios, reorganización fiscal a favor de los ricos, gran reducción de los gastos sociales (en educación, salud, por ejemplo), el uso de mano de obra más barata, mayor competición entre empresas y muchos otros etcéteras han sido grandes alimentadores del capitalismo neoliberal. 

Quizás parezca un tono fatalista o exagerado, pero deberíamos a empezar a hablar de la violencia capitalista traducida en la multidimensionalidad de la pobreza. Y no sólo de violencia capitalista, también es importante hablar de “capitalismo racial”.  Para entender este último concepto, se antoja necesario exponer de dónde viene la idea, Aníbal Quijano (2000) explica porqué el colonialismo no acabó con la independencia de las colonias, sino que se transformó a la par que el capitalismo, veamos; 

«La clasificación racial de la población y la temprana asociación de las nuevas identidades raciales de los colonizados con las formas de control no pagado, no asalariado, del trabajo, desarrolló entre los europeos o blancos la específica percepción de que el trabajo pagado era privilegio de los blancos. La inferioridad racial de los colonizados implicaba que no eran dignos del pago de salario. Estaban naturalmente obligados a trabajar en beneficio de sus amos. No es muy difícil encontrar, hoy mismo, esa actitud extendida entre los terratenientes blancos de cualquier lugar del mundo.» (Quijano A. 2000, pp. 207)

Nada más lejos de la realidad actual si usamos el ejemplo de las vacunas, no tanto para paliar la pandemia actual, sino también para evidenciar cómo en países catalogados “pobres o subdesarrollados” la sanidad pública es escasa y en muchos casos inexistente, dependiente de organizaciones u organismos internacionales. Bajo la propuesta de Quijano (2000) se podría entender debido a que los países “subdesarrollados”  generan escasas o nulas ganancias el sistema de salud es un privilegio para los ricos. Cabe mencionar que esta realidad también pasa en países “desarrollados” en otras escalas. Un ejemplo de lo que propone Quijano lo vemos en el desarrollo de la vacuna contra el Ébola, que fue aprobada en el año 2019, seis años después del inicio de la pandemia en el África Occidental. Desde la Organización Médicos Sin Fronteras señalan; 

“Teniendo en cuenta el número limitado de dosis actualmente disponibles en la reserva, será importante que los colaboradores del ICG puedan resolver cualquier obstáculo en el suministro y asegurar rápidamente dosis adicionales en caso de que se declare otro brote a gran escala.”

Otro ejemplo lo vemos con el virus del Zika que afecta principalmente a países de América Latina y el Caribe y del que no se tiene previsión de vacuna a largo plazo. Desde la fundación Femeba señalan; 

“El virus del Zika es un patógeno emergente de gran importancia para la salud pública de los seres humanos. Aunque la mayoría de las infecciones son asintomáticas o presentan síntomas benignos y auto-limitados, un pequeño porcentaje de pacientes tiene complicaciones, como anomalías congénitas en el feto en desarrollo de mujeres embarazadas infectadas con el virus y complicaciones neurológicas (p. Ej., Síndrome de Guillain-Barré). Hasta la fecha, no existe una vacuna, medicamento antiviral u otra modalidad disponible para prevenir o tratar la infección por el virus del Zika. En esta revisión, examinamos los esfuerzos de desarrollo de vacunas para el virus del Zika hasta la fecha y buscamos lagunas en el desarrollo de las vacunas candidatas.”

Podríamos continuar dando ejemplos de un sinfín de enfermedades “olvidadas” o más bien, dejadas en el olvido debido a que no afectan directamente a los países de Norte global y sobre todo, no afectan directamente el orden económico mundial. En otras palabras, este capitalismo racial que se mencionaba anteriormente encierra en sí mismo la violencia estructural ejemplificada, en este caso, en el acceso a servicios médicos y sanitarios eficaces. 

Paradójicamente y en la misma línea del artículo, nos encontramos con el desarrollo en tiempo récord de una vacuna contra la Covid-19. Grandes sumas de dinero han sido destinadas a su desarrollo, tanto por parte de distintos Estados como de entidades empresariales privadas. Este rápido desarrollo y despliegue de la misma no es más que un síntoma de que si el sistema se ve afectado, se trabaja a velocidades trepidantes para volver a la normalidad económica deseada.

Se crean todos los escenarios posibles para facilitar la investigación y la minimización de riesgos, la burocratización desaparece y lo que podía haberse dado paulatinamente, adopta una de las características propias del sistema económico capitalista; la inmediatez. La respuesta al Covid-19 no es más que la panacea a las pérdidas económicas que han supuesto la pandemia. Dicha respuesta deja en evidencia el discrimen que yace en las entrañas del capitalismo neoliberal.

Bibliografía

—Quijano, Aníbal (2000). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En Edgar Lander (Ed.), La Colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales (pp. 201-245). Buenos Aires: Ed. Faces/UCV.

— “Creada la primera reserva mundial de la vacuna contra el Ébola” ver en; https://www.msf.es/actualidad/suiza/creada-la-primera-reserva-mundial-la-vacuna-ebola

—“El desarrollo de vacunas eficaces y seguras enfrenta desafíos especiales en esta enfermedad.” ver en; https://www.fundacionfemeba.org.ar/blog/farmacologia-7/post/todavia-esta-lejos-la-vacuna-contra-el-virus-del-zika-45303

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