El aporte cruceño a la democracia boliviana

Homero Carvalho Oliva. Boliviano nacido en el Beni, criado en La Paz y radicado en Santa Cruz.

«¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio».

Albert Einstein (1879 – 1955)

A lo largo de la historia de la humanidad los prejuicios se han convertido en un peligro para la convivencia pacífica, llegando incluso a provocar genocidios. “Un prejuicio es una opinión, por lo general de índole negativa, que nos hemos formado sobre algo o alguien de manera anticipada y sin el debido conocimiento. Los prejuicios implican actitudes suspicaces u hostiles hacia una persona que es parte de un grupo (social, económico, racial, étnico, etc.)”.[1]

En Bolivia los prejuicios sociales están arraigados a niveles populares y forman parte del folclore nacional acerca de las percepciones que se tienen sobre determinadas regiones y sus habitantes, endilgándoles características poco menos que falsas y /o exageradas; cuando estos prejuicios se convierten en estereotipos fomentados, institucionalmente desde el poder, estamos ante el riesgo inminente de un conflicto mayor. Eso es lo que viene sucediendo con Santa Cruz y los cruceños desde el gobierno del MAS: “Los cruceños son fascistas, son oligarcas, son discriminadores, son racistas, son golpistas, separatistas…”.

Si bien algunos de estos prejuicios se vienen reproduciendo, desde hace décadas, emitidos por dirigentes políticos supuestamente izquierdistas, intelectuales de toda laya, a veces, son secundados por algunos cruceños que se creyeron el cuento; parece que el poder fagocita a los cruceños que llegan a la sede de gobierno, lo mismo sucedía en el pasado con los líderes cruceños aparentemente autonomistas, que llegaban a ser autoridades de gobierno y se olvidaban de sus discursos descentralizadores.  En la actualidad los extremos se unen, los de ultra izquierda hacen realidad los sueños de unos cuantos fachos que quisieran que todos los cruceños seamos así de mentecatos. Así como no estoy de acuerdo con grupos, como la Unión Juvenil Cruceñista, tampoco lo estoy con los grupos de choque del MAS, así tengan nombres de líderes indígenas.

Muchos de estos prejuicios tienen su origen en el centralismo andino que echa sus males a una “todopoderosa oligarquía cruceña”, sin mirar la paja en el ojo propio, reminiscencia de los años setenta, cuando creíamos que el imperialismo norteamericano era culpable hasta de los terremotos.  Estos extremos ahora tienen sus símbolos y sus dioses y esos los típicos elementos de la guerra.

Para intentar explicar lo que nos sucede sin echar nuestros males a otros, debemos tomar en cuenta que, de los más de sesenta presidentes de la República, desde 1826 a la fecha, la mayoría, 25, nacieron en el departamento de La Paz, 16 nacieron en Cochabamba, 9 en Chuquisaca, 4 en Potosí, 3 en Santa Cruz, 3 en Tarija, 1 en Pando, 2 en Beni y 1 en Oruro, podríamos afirmar que la responsabilidad es compartida en mayor o menor escala por los bolivianos. Sin embargo, no olvidemos que la mayoría de presidentes de facto o golpistas fueron paceños, sin embargo, ahora parece que los cruceños somos los culpables de todo, hasta de los muertos de Senkata.

No quiero que las nuevas generaciones crezcan creyendo un discurso de odio, lleno de prejuicios, con versiones segadas de la realidad. Le escribí a Carlos Hugo Molina pidiéndole su opinión sobre el tema y me respondió: “¡Que tragedia! Tener que demostrar que somos demócratas”, reconocí que tenía razón, pero que tenemos que hacerlo porque el que calla otorga y, yo, que preferí escribir para decir lo que pienso e intentar aclarar el engaño.

“Los cruceños son fascistas, son oligarcas, son discriminadores, son racistas, son golpistas, separatistas…”.

¿Será verdad todo eso que nos endilgan o justos pagan por pecadores? Veamos:

Separatismo:

Hablemos desde la República, sin descuidar nuestro pasado colonial. En el territorio de Moxos y Chiquitos, se dieron violentos y sostenidos procesos de independencia, coordinados en todo el territorio de lo que era el Virreinato de La Plata, en general y/o la Audiencia de Charcas en particular. En estas olvidadas provincias hubo patriotas, mujeres y hombres, que se sacrificaron por el sueño de la patria libre, incluso el único héroe indígena de la Independencia nacional era moxeño: el trinitario Pedro Ignacio Muiba; en los otros departamentos los próceres son criollos. Creo que nadie discute el rol protagónico de estas regiones, tanto en la lucha por la independencia como en la consolidación de la República; como tampoco en las guerras del Pacífico, el Acre y la del Chaco, sangre cruceña y boliviana se regó en todos los campos de batalla, en los conflictos en los que participó Bolivia; proporcionalmente aportamos más que otros departamentos. A propósito, la mayor de las pérdidas territoriales pertenece a la región amazónica de nuestro país, no a la andina, nosotros somos los que perdimos más porque el Estado no existía en esos lugares, para llegar al Acre las tropas que salieron de La Paz tardaron meses.

Una de las fuentes para enrostrar el supuesto separatismo de los cruceños fue el Memorándum de 1904, redactado por la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos de Santa Cruz de la Sierra, en el que no se pide otra cosa que la vinculación de Santa Cruz con el resto del país, a través del ferrocarril y eso fue mal visto, ¿cómo era posible que santa Cruz pidiera tal cosa?, el país minero no lo aceptaba. Luego vinieron algunos libros como el del argentino Enrique de Gandía titulado Historia de Santa Cruz de la Sierra. Una Nueva república en Sud América (1935), que fue respondido, en su momento, por intelectuales cruceños, entre ellos Plácido Molina Mostajo con su libro Observaciones y rectificaciones a la “Historia de Santa Cruz de la Sierra. Una nueva república en Sudamérica” (1936) publicado en la ciudad de La Paz, donde deja clara y enfáticamente establecida la posición bolivianista e integracionista de Santa Cruz.

Que hubo y hay voces aisladas, respecto a una posición separatista, es tan cierto como la hubo en Tarija con Argentina y La Paz con el Perú; nada de qué preocuparse ni hacer escarmiento, como se lo viene haciendo hasta el día de hoy desde sectores gubernamentales.

Hablemos de izquierdas y derechas:

En el año 1876 Andrés Ibáñez lideró un movimiento político con profundas raíces socialistas: Los igualitarios, este proyecto que también era federalista (un debate que se ha renovado ahora), fue reprimido por los sectores oligarcas nacionales, no solamente cruceños y, desde La Paz, sede de gobierno, se ordenó el fusilamiento de Ibáñez. Existe pues una tradición izquierdista en Santa Cruz desde el siglo diecinueve, no se puede decir lo mismo de muchos departamentos de Bolivia. 

 Diego Moscoso Sanginés en un artículo titulado “Andrés Ibáñez, Pablo Zárate «Willka» y el federalismo”, publicado por el periódico Opinión, de Cochabamba, afirma: “Por instrucción del Gobierno central, el primer día de mayo del año 1877 el ejército boliviano fusiló a Andrés Ibáñez y a los sobrevivientes de la insurrección popular que se gestó el primero de octubre de 1876, bajo la consigna “todos somos iguales”. El movimiento de los “Igualitarios” retó al Estado oligárquico y a las élites cruceñas tomando el poder político y declarando el federalismo en Santa Cruz.  Fue para el departamento de Santa Cruz, la primera revolución de la clase trabajadora con aspiraciones de igualdad, justicia social y autodeterminación de los pueblos, marcando un hito en la historia cruceña, boliviana y continental.[2]

Y en el breve ensayo titulado “Andrés Ibáñez – Igualitario y Federalista”, publicado en el portal digital “Huellas de Bolivia”, se afirma: “Carlos Montenegro afirma, en Nacionalismo y Coloniaje, que Ibáñez fue un auténtico precursor de la revolución social en América del sur. Guillermo Lora ha dicho en la historia del Movimiento Obrero Boliviano que el movimiento de Andrés Ibáñez constituye el antecedente directo del socialismo boliviano, pese a que representa un socialismo difuso y que su aislamiento le quitó perspectivas”[3]

La mayoría de los partidos de izquierda o de tendencia marxista se fundaron en la primera mitad del siglo XX, el POR, por ejemplo, lo hizo en 1935.

La Revolución Nacional de 1952:

La democracia no es solamente el poder del voto, es una forma de vida en la que los seres humanos buscamos nuestro bienestar social. La Revolución Nacional de 1952 significó la transformación de una sociedad feudal a la modernidad, sentó las bases del Estado moderno. Además del Voto universal, la Reforma agraria, la Reforma educativa y la Nacionalización de las minas, debemos hablar de la Reforma urbana que realizó Luis Sandoval Morón en la capital cruceña, eso permitió que la gente pudiera soñar con la casa propia y con un futuro mejor. La investigadora Valeria Silva, al respecto en su artículo “Una historia cruceña que contar”, señala: “Entrada la década de 1950, el catastro correspondiente a Santa Cruz de la Sierra registraba no más de 50 propietarios. Buena parte de estos señores ostentaba títulos de propiedad emanados de la colonia. Mínimamente el 70% de la población vivía en condiciones de hacinamiento.” (…) Solo la reforma urbana en sí misma constituye una revolución. Los pobres y vilipendiados accedieron, en aquel entonces, a un pedazo de tierra urbana propio” y esto también demuestra la profunda convicción revolucionaria y democrática de los cruceños.

La Marcha al Oriente:

Durante el proceso de la Revolución Nacional se inició el plan denominado La marcha hacia el oriente que incluía la vertebración caminera, el apoyo a las actividades agroindustriales y la ocupación de tierras fiscales, desplazando contingentes de campesinos andinos al departamento de Santa Cruz. El plan fue tan efectivo que hoy en día la mayoría de la población cruceña tiene su origen en el interior del país, especialmente de los departamentos de La Paz y Cochabamba y en menor medida de los otros. Este conglomerado ha hecho de Santa Cruz un espacio plural y de su capital la ciudad más boliviana de Bolivia, más boliviana en el sentido de que la mayor cantidad de paceños, cochabambinos, orureños, benianos, chuquisaqueños, potosinos, etcétera fuera de sus departamentos viven en esta urbe. Hasta ahora tierras cruceñas son repartidas para nuestros hermanos del interior y hay quienes aún creen que somos discriminadores.

Al mestizaje ya existente en nuestra región, mezcla de blancos con indígenas guaraníes, guarayos, chiquitanos y otras etnias, se suman desde hace medio siglo las grandes migraciones nacionales, cerca de la mitad de nuestra población actual es de origen aymara y quechua. Sin olvidar las migraciones planificadas de japoneses, los menonitas y rusos ortodoxos. Todas estas culturas han determinado un pintoresco mosaico regional que se expresa en la vida cotidiana de las ciudades cruceñas. Tal vez con mayor fuerza en la capital del Departamento. Los emigrantes trajeron junto a sus esperanzas sus propias culturas, su lenguaje que sabemos implica una manera diferente de ver el mundo, sus cosmovisiones, sus costumbres, sus danzas y sus comidas. Trajeron lo suyo y dejaron que se fusione con lo nuestro.

Santa Cruz es Bolivia y Bolivia es Santa Cruz, al igual que todas las ciudades y los pueblos de nuestro país, pero en esta urbe los conflictos surgen con más frecuencia por la cantidad demográfica, además de la permanente exacerbación de los ánimos racistas, ideológicos y políticos de parte del gobierno central. Pese a todo eso la vida sigue pacífica en nuestra ciudad, alterada por uno que otro conflicto que de seguir puede convertirse crónico y los únicos llamados a frenarlo son las autoridades nacionales y departamentales.

¿Vocación antidemocrática?:

Durante los últimos quince años se ha pretendido escarnecer a Santa Cruz y los cruceños como una sociedad antidemocrática, otro prejuicio sin justificación histórica como lo veremos: Santa Cruz, siempre ha jugado un papel de vanguardia en las reivindicaciones regionales y nacionales, rebelándose desde sus primeros años contra el poder lejano de sus mandantes, tanto en su vida colonial como republicana, se hace menester recordar un hecho crucial en la lucha por la autonomía municipal que marcó definitivamente la historia nacional; acontecimiento que partió de una acción civil realizada por Oscar Barbery Justiniano, Alcalde de Santa Cruz de la Sierra, en el año 1984, que firmó la Resolución Municipal 031/84, convocando a elecciones municipales, algo impensable en una época en la que la primera autoridad municipal era designada a dedo por los ministros de gobierno y no existían los concejos municipales, pese a que así lo establecía la CPE de entonces aprobada en el año 1967, fue un hecho trascendental sin duda alguna.

Si bien Barbery no tuvo éxito y fue destituido de su cargo, su actitud marcó el rumbo que luego fue adoptado por los gobiernos nacionales, en estricto cumplimiento de las autonomías municipales y respetando el derecho del pueblo de elegir a sus gobernantes comunales. Eso lo hizo un cruceño[4], con una gran vocación democrática que le costó ser expulsado del cargo por el gobierno democrático de Hernán Siles Suazo, con sede en la ciudad de La Paz; recordemos que la UDP era un coalición de varios partidos políticos de izquierda.

Décadas después se aprobaría la Ley de Participación popular, una ley que habría de cambiar la configuración política nacional redistribuyendo los recursos económicos y permitiendo la elección de concejos municipales y alcaldes por todo el país, empoderando las autonomías municipales; este proyecto de transformación del Estado estuvo liderado por un equipo de bolivianos al mando de Carlos Hugo Molina, abogado cruceño, otro gran aporte de un cruceño a la democracia boliviana.

La Ley 1551 de Participación popular en su objeto establece: “La presente Ley reconoce, promueve y consolida el proceso de participación popular, articulando a las comunidades indígenas, campesinas y urbanas, en la vida jurídica, política y económica del país. Procura mejorar la calidad de vida de la mujer y el hombre boliviano, con una más justa distribución y mejor administración de los recursos públicos. Fortalece los instrumentos políticos y económicos necesarios para perfeccionar la democracia representativa, facilitando la participación ciudadana y garantizando la igualdad de oportunidades en los niveles de representación a mujeres y hombres”. Ya ven: este gobierno no inventó la pólvora ni el tema indígena ni en otros temas, ya que esta norma se convirtió en un instrumento profundamente democrático.

El aporte cruceño al pensamiento boliviano:

Otro de los prejuicios de ciertas personas es que el cruceño no lee, no cultiva las artes del espíritu. Humberto Vázquez Machicado, gran intelectual e historiador cruceño, autor de Historia de Bolivia con José de Mesa y Teresa Gisbert, publicó, en 1938, un folleto titulado Datos sobre el aporte cruceño a la cultura boliviana. El opúsculo contiene la conferencia pronunciada el 27 de marzo de ese mismo año en el homenaje brindado por el Centro Oriental con motivo del CCCXIV, aniversario de la fundación de Sucre, en el salón de actos de la Universidad Mayor y Pontificia de San Francisco Xavier.

Vázquez Machicado, nació en Santa Cruz en 1904 y falleció en La Paz, en 1957. Intelectuales de la talla de Mariano Baptista Gumucio y los historiadores José de Mesa y Teresa Gisbert han destacado su labor como investigador y como historiador. Yo fui muy amigo de su hijo Humberto Vázquez Viaña, miembro del ELN que se destacó como investigador y desmitificador de la guerrilla del Che en Bolivia. Volviendo al folleto, de entre sus muchos análisis y aportes, tomamos uno de sus juicios, respecto de las ciencias sociales y la relación con su colega Gabriel René Moreno: «Nuestra América, siempre pendiente de las cosas de Europa, tomó también a su cargo las nuevas corrientes, pero ello apenas fue por una elite que conociendo idiomas podía tomar de primera mano sus fuentes de información y de estudio. /…/ La aplicación de tales doctrinas a los problemas sociológicos de la etnografía boliviana, aparece en su más alta expresión en el inimitable prosista e historiador cruceño don Gabriel René Moreno».

La intención de Vázquez Machicado, además de establecer que en Santa Cruz existió corrientes de pensamiento, es la de hacer un breve recuento de los nombres de las personas que divulgaron, en esta ciudad, las principales corrientes ideológicas y filosóficas de principios de siglo diecinueve, hasta finales del mismo, así como la reflexión que se creaba en el pequeño pueblo generadas por esas corrientes. Por lo tanto, valga la oportunidad para afirmar que en Santa Cruz se ejercía la cualidad de filosofar, ya desde esos años previos a la Gesta emancipadora. Entre otros personajes nombra a Basilio Cuéllar, Pedro José Toledo, Manuel María de Aguirre y Manuel María Caballero.  Llegando a afirmar que muchos de ellos bebieron de las mismas fuentes enciclopédicas del gran Alcide D’Orbigny que también estuvo en la capital cruceña.

Vázquez Machicado cita al cruceño Gabriel René Moreno, “Príncipe de las letras bolivianas”, quien el prólogo de la novela La Isla de Manuel María Caballero –una de las primeras novelas de Bolivia–, afirma que su autor “solía citar a Marco Aurelio”.  Algo que me llamó la atención es la fundación de la Sociedad Filética el 24 de mayo de 1851, “cuyo objeto era el repaso de las ciencias y letras y el estudio de las artes en cuanto tiendan a perfeccionar aquellas”. Esta Sociedad, al decir de Vázquez Machicado, fue un “hito en la cultura boliviana”, Con este breve ensayo Vázquez Machicado demuestra que el aporte cruceño al pensamiento nacional data de los primeros años del nacimiento de la República y yo puedo afirmar que continúa hasta hoy en día.

En la actualidad en Santa Cruz existe un movimiento cultural poderoso que incluye cantantes, actores, pintores, artesanos, escritores y poetas, entre estos las mujeres han tomado la vanguardia ganando premios y publicando en el exterior. Sabemos que el arte es una de las mejores formas de aportar a la democracia, por eso podemos afirmar que Santa Cruz de la Sierra es una ciudad cosmopolita.

Un dato curioso: La Casa de la Cultura Raúl Otero Reiche, de Santa Cruz de la Sierra, abrió sus puertas en 1968 y la Casa de la Cultura Franz Tamayo, de la ciudad de La Paz, lo hizo en 1974.

Las dictaduras y Santa Cruz:

Los cruceños, como los paceños, cochabambinos o cualquier boliviano en general, nunca fueron aliados de las dictaduras, excepto los bolivianos que sabemos, ya sean collas o cambas. Solamente para nombrar algunas tiranías recordemos que muchos cruceños universitarios y dirigentes sindicales murieron o fueron apresados y exiliados durante el golpe de Hugo Banzer Suárez y luego en las dictaduras que se instalaron en la década de los ochenta.

La recuperación de la democracia iniciada por la huelga de hambre que las amas de casa mineras, Aurora Villarroel de Lora, Luzmila Pimentel, Angélica de Flores, Nelly de Paniagua, empezada a fines de 1977, también encontró eco en Santa Cruz sumándose a la medida cientos de estudiantes de secundaria, universitarios y dirigentes sindicales. La lucha continuó contra los gobiernos de facto que se sucedieron entre 1978 y 1982.

Así mismo vale la pena recordar, en honor a la verdad histórica, que fueron militares cruceños y benianos: Lucio Añez y Alberto Natusch quienes comandaron la ofensiva contra el tirano Luis García Meza.

El Comité Pro Santa Cruz:

Desde su fundación, el 30 de octubre de 1950, el Comité Pro Santa Cruz ha tenido una larga trayectoria de lucha por las reivindicaciones regionales que alcanzaron su cumbre en las luchas cívicas por las regalías del petróleo, cuya ley benefició a todos los departamentos. Lamentablemente con los años llegó a convertirse en un brazo operativo de los partidos políticos de derecha y de las logias cruceñas, cuyo manejo interesado de algunos temas políticos nacionales son, a veces, anti democráticos, aislando a Santa Cruz del resto país, llegando a vivir momentos críticos que casi lo hicieron desaparecer. Sin embargo, no se puede negar que el Comité fue el gran aglutinador de los grandes cabildos que se vivieron en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra.

Los cabildos y Santa Cruz:

En el Artículo 11 de la Constitución Política del Estado de Bolivia, se establece lo siguiente: I. La República de Bolivia (por si acaso seguimos siendo república) adopta para su gobierno la forma democrática participativa, representativa y comunitaria, con equivalencia de condiciones entre hombres y mujeres.

II. La democracia se ejerce de las siguientes formas, que serán desarrolladas por la ley:

  1. Directa y participativa, por medio del referendo, la iniciativa legislativa ciudadana, la revocatoria de mandato, la asamblea, el cabildo y la consulta previa. Las asambleas y cabildos tendrán carácter deliberativo conforme a Ley.

En Santa Cruz se vienen realizando cabildos desde hace varios años, con la característica de que, para nosotros, estas reuniones masivas son una fiesta, al igual que los bloqueos; se puede discutir el número de asistentes a los mismos, si fueron un millón o cientos de miles, pero no se debe poner en duda el carácter de democracia participativa que poseen.  El cabildo es la forma democrática que Santa Cruz encontró en el camino para enfrentar al poder central e imponer propuestas como la de la autonomía.

Los indígenas cruceños:

Entre los años 2006 y 2007, en la ciudad de Sucre se reunió la Asamblea Constituyente, convocada para redactar una nueva Constitución Política del Estado, entre las discusiones más acaloradas de los representantes nacionales se destaca la del término “Indígena”; los aymaras se oponían a que sea incluido en el nuevo texto constitucional, para ellos era una afrenta, una humillación, porque habían sufrido la explotación de los conquistadores que codiciaban riquezas, en cambio para los pueblos nativos del Oriente el término los identificaba de manera general, sencillamente porque no sufrieron las tropelías de los otros, ya que las provincias de Moxos y Chiquitos fueron evangelizadas por los jesuitas que fundaron las misiones. Al final se optó por incluir en el artículo 3 de la CPE la siguiente denominación: Indígena originario campesino, así sin comas, para que cada pueblo elija cual lo identifica.

El tiempo de Santa Cruz:

Tampoco podemos negar que durante los últimos quince años Santa Cruz se convirtió en el contrapeso ante el poder central y, por supuesto, que aquí intervino el factor económico que es la fuente del desarrollo cruceño. Sin embargo, Santa Cruz no termina de convencerse que puede dirigir el país, los líderes de los últimos años fueron mediocres, aún no se sacuden el estigma falangista que domina ciertos sectores del poder regional y no logran entender las contradicciones entre lo liberal y lo nacional popular, categorías que el MAS maneja con mucha destreza. Sin embargo, creo que el tiempo de Santa Cruz está llegando y la sociedad cruceña debe estar preparada para liderar el cambio, sin odios, sin rencores, hacerlo de manera pragmática y solidaria.

Respecto a este tema, José Luis Mollinedo, investigador social, señala: “Santa Cruz, en los años de democracia, ha sido el departamento que, por la migración colla, ha logrado una mayor inclusión social y ha desarrollo un fuerte mestizaje que es la amalgama del ser boliviano, lo que pone Santa Cruz en la vanguardia del desarrollo del ser social con unidad en la diversidad. Es la región más identificada contra el autoritarismo y con la democracia liberal, hecho que es positivo, pero tiene como contra parte la no comprensión de lo nacional popular y por eso no logra cuajar un liderazgo nacional”. La unidad en la diversidad, esa debería ser nuestra mayor fortaleza y no nuestra debilidad como es hasta ahora.

Pienso que, a estas alturas del tercer milenio, Santa Cruz ha entendido que la democracia es la mejor forma de gobierno y por eso la defendió en los 21 días, la lucha contra la reelección de Evo el año 2019 fue la prueba de fuego. Mollinedo concluye que “el problema de Santa Cruz no es que sea anti democrática, sino que todavía su presencia nacional no es lo suficiente poderosa para ser cabeza”. El tiempo se aproxima, veremos si existen los líderes capaces de entenderlo. Tengamos cuidado con la narrativa oriente/occidente como si fuera una fatal lucha de contrarios, cuando en realidad son opuestos complementarios, la montaña no se imagina sin la llanura y desde las cumbres podemos ver la inmensidad de los valles.

Otros datos curiosos: Para los nostálgicos de la figura del Comandante de América les recuerdo que muchos cruceños murieron con Guevara y luego otros se sumaron al ELN. Hay de todo en la Viña del señor y para aquellos que creen en los prejuicios de los apellidos: Boric, el actual presidente de Chile, viene de familias tan croatas como Marinkovic o Matkovic. El chileno es de izquierda y los bolivianos son de derecha, para que vean que el apellido no significa nada.  

Algunas opiniones:

Maggy Talavera, cruceña, periodista: “Considero que la noble naturaleza del cruceño de vivir bien y en paz se dio lugar en primer término, pero, al ser acuciado, provocado sin fundamento, ese sentimiento se tornó en conciencia de que hay una responsabilidad para mantener esa esencia. El aporte cruceño fue la capacidad de dejar a un lado la comodidad del no me importismo y convertirla en fuerza generadora de la congruencia de la verdad. Una verdad a la que aspiramos todos y es la de liberarnos de la corrupción en todas sus facetas”.

José Luis Ballivián, paceño, padre beniano y madre charagüeña: “Nada más democrático que la UAGRM. Llegué a inscribirme a la carrera de Ing. Agronómica en el año 80. Entre mis compañeros había orureños, benianos, chaqueños tarijeños, chaqueños chuquisaqueños, pandinos, cochabambinos, etc., y nunca, en mis cuatro años de la carrera recibí un mal trato ni un rechazo por mi forma de hablar o pensar. Entré a formar parte de la familia moreniana desde el primero hasta el último día de querida facultad y alma mater”. Yo puedo decir lo mismo de la ciudad de La Paz, del Colegio Don Bosco y de la UMSA, incluso siendo beniano fui oficial mayor de cultura de la Alcaldía paceña y décadas después fui de la cruceña.

Patricia Gutiérrez Paz, poeta y cineasta cruceña: “Muy valiosos tus aportes. Ya es hora que contemos la historia desde una vereda libre de estigmas y lugares comunes. Se naturalizó que somos “todo” menos lo que somos; inventores de nuestro futuro. Por eso el carácter emprendedor. Por eso somos una de las ciudades que más crece en América Latina; porque nuestro desarrollo se gesta desde la adversidad absoluta. Acá no había ni losetas hace 50 años…”, así es querida Patricia, lo hicimos y lo compartimos con todos bolivianos que quisieron venirse y con los que quieran seguir viniéndose.


[1] https://www.significados.com/prejuicio/

[2] https://www.noticiasfides.com/opinion/diego-moscoso-sangines/andres-ibanez-pablo-zarate-34willka-34-y-el-federalismo

[3] http://www.redescuela.org/WikiEscuela/Andr%E9sIb%E1%F1ezIgualitarioYFederalista

[4] Ver mi libro Santa Cruz de la Sierra, una ciudad rebelde, una investigación acerca de este hecho trascendental en la vida política nacional.

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