”Siempre faltan razones y sobran víctimas”

Carece de ese bigotillo ridículo que se asemejaba a un trozo de velcro con el que pegar cojines, y tampoco cuenta con ese tupido pelo de color cola de caballo, betún o tinte de peluquería. Porque en este caso el renacido se nos presenta rubicundo, y barbilampiño; con una tez aria, de las que anhelaba el antiguo dictador, con ojitos tan diminutos como claros. “Botoxizado”. Porque en su rostro septuagenario no se exhibe arruga alguna, sino una redondez que aumenta en cada fotograma exponencialmente y que nos recuerda muñecas peponas o a los globos de cumpleaños.

Pocas semejanzas para despistar, para que nos sea más difícil establecer un paralelismo, casi un “gemelismo”, entre estos dos hombres y sus terroríficos propósitos, que nacen con decenas de años de diferencia, pero que hacen de la misma manera historia.

Sembrando terror. Abusando. Saltando por encima de normas legales, y lo que es imperdonable e inentendible, vulnerando cualquier principio ético.

De nuevo la esperanza de la humanidad se desvanece, porque aparece la codicia y la sinrazón. La soberbia llevada al límite de la enajenación.

Resulta inasumible que en vez de avanzar retrocedamos, y que no aprendamos. Que las miserias sufridas por la humanidad, los errores y daños causados, no hayan servido para absolutamente nada. Porque una y otra vez surgen monstruos, dragones que con su fuego, pueden prender la llama de la guerra, de la aniquilación; del sufrimiento más demoniaco, cruel y estéril.

Me repugna la guerra porque me atormentan las lágrimas de los niños. La indefensión de las familias. La desesperación de tener que abandonar sus hogares, de no saber a dónde ir. Dejar atrás todo lo que han hecho, y mucho de lo que son. Sus recuerdos y sus vidas.

Y para que este caos surja de nuevo, para que se abra de nuevo la puerta del infierno para miles de seres humanos que carecen de culpa, solo ha sido necesaria una mente desquiciada, a la que se ha permitido alzarse con el poder más absoluto.

El mundo debería estar protegido, articular mecanismos para que seres enteramente enfermos, de mente y corazón, no pudieran gobernar; apartarlos de todo poder y representatividad. Evitando así que volvieran a ser los artífices de las partes más vergonzantes, catastróficas y aterradoras de la historia de la humanidad.

¿No hay suficiente dolor, pena y sufrimiento en el mundo para agregarle más? ¿A cuántas vidas se cotiza el metro de tierra o el litro de gas?

Barbarie sin límite ni freno, esa es nuestra eterna condena.

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