Preciado Warhol

Shot Sage Blue Marilyn by Andy Warhol is on display after an announcement that it will go up for Auction at Christie s on Monday, March 21, 2022 in New York City. The iconic Andy Warhol silk-screen portrait of Hollywood starlet Marilyn Monroe is on the block for $200 million, a record asking price for any 20th Century painting. PUBLICATIONxINxGERxSUIxAUTxHUNxONLY NYP20220321107 JohnxAngelillo

El pasado mes de marzo Christie´s anunció la subasta de Shot Sage Blue Marilyn, de Andy Warhol. Los expertos de la casa lo presentaron como “uno de los cuadros más significativos en salir a subasta en toda una generación”, equiparándolo a hitos pictóricos como La Gioconda de Leonardo, Las señoritas de Avignon de Picasso y El nacimiento de Venus de Botticelli. La obra se ofrecerá en la venta de mayo de Nueva York y se ha estimado su valor en unos doscientos millones de dólares, pudiendo llegar a convertirse, según la firma, en la obra más cara del siglo XX… A comienzos de su carrera, alguien sugirió a Warhol que pintara lo que más le gustaba del mundo. El artista no vaciló y empezó a pintar dólares. Pocos años después, el humilde hijo de una familia con dificultades para subsistir consiguió su objetivo y se convirtió en millonario. Su extraordinaria vista para los negocios continúa hoy dando frutos.

Shot Sage Blue Marilyn pertenece a la serie Shot Marilyns, así llamada debido a un incidente ocurrido en el taller del artista, cuando una visitante disparó a unos cuadros tras preguntar si podía fotografiarlos (shoot en inglés). Según la anécdota, la bala atravesó cuatro lienzos a los que Warhol, una vez reparados, denominó Shot (disparados).

Realizado en 1964, Shot Sage Blue Marilyn muestra la imagen de la actriz que Warhol reiteradamente pintó, basada en una fotografía publicitaria de la película Niágara. Banal, mundano y famosísimo, cierto misterio acompaña no obstante al retrato, como de algún modo al resto de sus obras e incluso al propio artista: sus archiconocidos dólares, latas de sopas o retratos de estrellas cinematográficas, a pesar de ser todos ellos absolutamente fútiles, no cesan de suscitar interés en el observador. Él, por su parte, a pesar de ser la figura más famosa del arte pop, emergiendo entonces en Nueva York con obras de temática vulgar y factura industrial, a pesar de ser una celebridad habitual en los principales eventos sociales de su entorno y de haber dejado más testimonios escritos que ningún otro artista de su época, nunca dejó de ser un desconocido. Tal vez incluso no era él sino sus dobles quienes asistían a los eventos, tal vez hubiera encargado la redacción de sus escritos a alguno de sus muchos ayudantes, ni siquiera de su fecha de nacimiento hubo certeza, asegurando él mismo que era falsa. “Si quieres conocer a Andy Warhol, simplemente mira la superficie de mis pinturas y de mis películas y de mí, y ahí estoy. No hay nada detrás”, repetía, negando hasta el menor atisbo de trascendencia en torno a él. No obstante, aunque en efecto su obra es una erupción de vanas imágenes que no hablan de nada, que ni siquiera pretenden dejar huella alguna -comida barata enlatada, populares estrellas del momento, anuncios de electrodomésticos, cupones de descuento o historietas de Supermán-, son las suyas imágenes hasta tal punto vacías que acaban hablándonos de algo que ha desaparecido en ellas.

Si bien a primera vista puede sorprender, Shot Sage Blue Marilyn forma parte de una serie de obras sobre la muerte en la que Warhol trabajaba en aquellos años. La serie incluía un conjunto de cuadros sobre catástrofes como accidentes de aviación y tráfico, intoxicaciones, sillas eléctricas y, por supuesto, retratos. Acompañaban a los de Marilyn los de Jackie Kennedy y Liz Taylor. Los retratos de Jackie giraban en torno a su duelo tras el asesinato de su marido; los de Liz Taylor los hizo cuando la actriz estuvo tan enferma que todo el mundo pensaba que iba a morir. Y fue pocos días después de su suicidio cuando comenzó a retratar a Marilyn, convirtiéndola en su musa.

En realidad a Warhol siempre le obsesionó la muerte y, aunque de manera explícita trató el tema en esta serie, en repetidas ocasiones dijo que de algún modo todo lo que hacía tenía que ver con ella. La característica multiplicación de sus famosas celebridades, sopas o billetes, las apenas cambiantes imágenes de sus películas o incluso sus propias costumbres -llamaba Sam a todos sus gatos, comía siempre lo mismo o durante épocas se vestía con la misma ropa- están relacionadas con la idea de detener el tiempo y fijar el instante. A lo mismo apunta la admiración que desde su infancia sintió por las grandes estrellas del momento -y nadie mejor que Warhol ha comprendido el culto a la estrella-: él las retrataba como una réplica perpetua, al mismo tiempo ser y apariencia, persona y fantasma, la estrella nunca siendo ella misma y ni siquiera siendo nunca una. El culto no era pues a la persona de carne y hueso sino que era la persona de carne y hueso quien probaba la existencia de la aparición, transformándose la realidad en ficción y la ficción en realidad, en un proceso en el que el triunfo de la televisión en la época tuvo mucho que ver. La mujer Marilyn Monroe se desvanece con el paso de los años mientras emerge el ídolo inmortal en gran parte creado por Warhol.

Para los retratos de sus estrellas el artista trabajaba imprimiendo sus rasgos característicos, acentuando la rigidez de sus rostros y suprimiendo cualquier atisbo de individualidad que la fotografía original pudiera otorgarles. Luego añadía coloraciones chillonas que actuaban como una cortina alterando la imagen original, convirtiendo la imagen de su portador en máscara de un nuevo icono de era profana.

En los retratos de Marilyn, mejor que en ningún otro, Warhol fusionó su veneración por las celebridades modernas con sus tan privadas como profundas creencias religiosas. Los labios incorpóreos de Marilyn como reliquia religiosa, Marilyn sobre fondos dorados como madonna bizantina, o Marilyn representada en dípticos como moderno retablo, Warhol retrata a la actriz como una santa contemporánea.

Paradójicamente, el artista por excelencia de lo banal se sumergió de manera asombrosa en lo espiritual. Tal vez por eso Shot Sage Blue Marilyn bata récords de precios.

1 Comentario

  1. Excelente bosquejo de Warhol, Ana. Qué manera de adquirir valor un lienzo, en esta economía capitalista descontrolada y desbordada.

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